Alessandro A mi padre se le notaba el cansancio y era todo un manojo de nervios. El médico solo nos dejó ver a Celeste desde afuera, debemos dejarla descansar y prometieron que todos y cada uno del personal de salud la cuidarían con su cuerpo y alma, era lo mínimo que podían hacer después del dinero que nuestras familias donan a este hospital. - Creo que deberías tomar una aromática – mi padre asintió sin mirarnos. Christopher y yo compartimos una mirada interrogativa y pedí la aromática de azafrán, ahora nos encontrábamos en una vacía cafetería de hospital, donde todo era lúgubre e inspiraba tristeza. Apenas llegó el pequeño vaso mi padre tomó dos grandes tragos casi vaciándola sin importar quemarse por dentro. Eso me preocupó. - Papá, ¿Qué es lo que pasa? – el subió su mirada y sus

