Celeste No sé nadar. En realidad no sé hacer muchas cosas. Ahora quieren que toque en un super yate, en movimiento o en medio del océano, repleto de personas y en la noche. - ¿Y no puedo tocar en el muelle? – los caballeros se miraron entre sí y luego a mí. - Pues … la idea es que las personas te vean – mencionó el hombre que hará la fiesta. - Me verán – comencé a mover mis piernas con ansiedad – en una pantalla – se volvieron a mirar y luego a mí de nuevo. - Lo siento señorita Escobar, pero el trato es que deben tocar dentro del barco – escondí mis manos debajo de la mesa para limpiar el sudor frío – en medio de las personas y que puedan escucharla ahí, verla ahí, a los dos, ¿Señor Watson? – se quedó esperando una respuesta de Christopher. - ¿Nos puede dar unos minutos? – el hombr

