Comptine d`un autre ete - Yann Tiersen

1037 Palabras
Celeste - ¡Señorita! – levanto mi mirada - ¿Puede pagar ya? – abro y cierro mi boca sin saber que decir – no me diga que no tiene dinero – me pongo de pie y aprieto el bolso en mi pecho. - Cre … creo que me han robado – la señorita lleva sus brazos a su cadera. - ¿Cree? – alza una ceja estudiándome de arriba abajo mientras asiento – no me lo puedo creer – niega y las personas empiezan a rodearnos haciéndome sentir pequeña – tan bonita y con esas mañas de gata – hace un gesto hacia alguien a mi espalda. - ¿Gata? – la chica hace cara de repulsión y no puedo evitar mirarme mi vestir. “Pero estoy bien vestida”. Salgo de mi ensoñación al sentir que me arrebatan el morral y en cuestión de segundos todas mis pertenencias son arrojadas al piso, al ver mi pequeño y único libro que he tenido me agacho a recogerlo, compruebo que esté en buen estado y aprieto mi mandíbula al sentirme humillada y avergonzada. - Al final de cuentas si es una vagabunda – la miro sintiendo un nudo en mi garganta. Procedo a empacar todo nuevamente en el bolso con premura y me detengo unos segundos al empacar el libro, pienso en ese sacerdote que me lo regaló, “El método rosa” de Ernest Van de Velde, el libro que me inició en el mundo de la música. Salí para una vida mejor y en el primer día me humillan, por Dios, estoy más salada que el Mar Muerto. - ¿Qué clase de corazón tiene usted para humillarme de esa forma? – ella sonríe burlona. - Soy la encargada y solo le estoy pidiendo que pague – se acerca a mí y me toma del brazo con brusquedad – ahora si no tiene dinero pues tendrá que trabajar por una semana – hago un gesto de dolor al sentir sus uñas clavarse en mi piel. - ¡¿Pero qué está pasando acá!? – todos los presentes giramos hacia la dama que acaba de llegar - ¡Por Dios! Suelte a esa señorita – se gira a uno de sus guardaespaldas y le da una orden – dele el doble de lo que debe la chica – el guardaespaldas asiente y se aproxima a cancelar la cuenta. La encargada me suelta y trastabillo hacia atrás cayendo aporreando mis nalgas. - Veo que tiene buena suerte – me mira sobre su hombro y se adentra a lo que supongo es la cocina. - ¿Estás bien chica? – la dama se acerca para darme la mano y ayudarme a levantarme – que mujer tan despiadada – me empieza a revisar por todas partes - ¡¿Y tú por qué no la mandaste a callar?! – abrí mi boca para responder pero no me dejo - ¡Es que si me hubiese hecho eso a mí! – la miro de arriba abajo asombrándome por su belleza – ven – me tomó de la mano y me sacó a rastas del lugar – mi nombre es Bianca y quiero que me cuentes tu historia – me dejé guiar por ella durante todo el recorrido dentro del aeropuerto. Al salir inmediatamente tres autos con vidrios blindados se acercaron a nosotros y varios hombres de traje y auriculares salieron para resguardarla. “Wow” No solo era una mujer bella sino también que se le notaba el dinero. Con su traje azul completo, una chaqueta y tacones blancos me hacían ver una completa vagabunda a su lado, justo lo que dijo la encargada del café, pero la diferencia es que esta señora siempre me trató con amabilidad. - Señora – me mira sonriente – gracias por ayudarme pero – miro hacia dentro del auto que tiene su puerta abierta para mí – no me conoce – ella asiente sin dejar de sonreír – no debería meterme en su auto – oprime mi hombro de forma cálida. - Se diferenciar cuando es una buena persona y cuando no, además – señaló todos los hombres que nos rodeaban – no creo que puedas ni con uno de estos gigantes – curvee mis labios – vamos – señalo el auto y me adentré a él. Solo esperaba que ella no fuera una traficante de órganos o su negocioso fuese la trata de personas … ahora que lo pienso … no debería confiar tanto en desconocidos. Miro a la dama a mi lado y me empiezo a poner nerviosa, trago saliva al momento en que empezamos a movernos y ella me entrega una Tablet con unas casillas para llenar. > Ingresa acá todos tus datos por favor – la miro con bastante duda pero hago lo que me dice. “Dios mío por favor que no me haya metido en otro problema”. - ¿Puedo preguntar para qué son los datos? – le entrego la Tablet diligenciada. - Te voy a investigar – ladeo mi cabeza mientras ella lee - ¡Oh! – salto en mi puesto – eres colombiana – asiento mientras ella sonríe – el café de allá es riquísimo – vuelvo a asentir – no hablas mucho ¿verdad? – agacho mi cabeza mirando mis manos – cuéntame Celeste, ¿Qué haces en Roma? – suspiro mirando la ventanilla. “Un nuevo comienzo, pero ha sido bastante malo, todo en mi vida es bastante malo”. - Quería salir de Latinoamérica – vuelvo a mirarla – pero me han robado todo mi dinero y ahora estoy varada – ella asiente. - Mi hijo se acaba de mudar y aún no tiene quien se encargue del aseo de su hogar – la miro sin entender su punto – tendrías tu propio cuarto y pasarías la mayor parte del tiempo sola ya que mi hijo pasa de un concierto en otro – abrí mis ojos con esperanza. - ¿Me está ofreciendo empleo? – sonrío y luego de asentir le dio indicaciones a su chofer. - Te llevaré a su apartamento, allí tu decidirás – asentí emocionada. Bueno parece que al final si tendré un buen comienzo.
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