Mi cara de asombro era bastante notable. Pero más notable eran mis ganas de seguir besándolo. Esta vez, puse las manos en su cara, una en cada mejilla, y lo atraje hasta mí acortando, de nuevo, la distancia entre nosotros. Aún no entendía mis sentimientos hacia este, pero en ese instante, solo quería que fuéramos él y yo. En cuanto nos separamos, una sonrisa decoró nuestras caras. - Mmm – comenzó a murmurar – ¿S...Songi quiere a Tae? – ahí estaba de nuevo, el sonido de su voz adentrándose en mi cuerpo. Aquello hizo que mi corazón golpeara mi pecho incontables veces. A decir verdad, últimamente, cada vez que estaba con él, me sonreía o me miraba con sus fuertes ojos, algo dentro de mí revoloteaba. Tal vez sea aquella sensación de "mariposas en el estómago" aunque no podría decirlo a ci

