Ya estábamos a viernes. Ya habían pasado algunos días desde el juicio a la “Viuda Negra”, del cual terminaron aplazando la última etapa, la de los alegatos de conclusión porque..., porque el fiscal Romero y Fernando casi se agarraron a puñetazos en el interrogatorio. Romero, como todo buen fiscal, empezó a intimidar con preguntas, preguntas y más preguntas a nuestra cliente, y Fernando las objetaba todas, porque no eran preguntas permitidas, y aunque el juez le dio la razón a Fernando, Romero terminó por sacarnos la paciencia y fui yo la que objetó la última pregunta y le pedí al juez que pusiera orden, y el fiscal soltó una risita burlona y me dijo que debía dejar que el dueño del circo siguiera al mando, no que lo hiciera su payaso. Recuerdo a la perfección notar cómo Fernando se te

