Su tercer aniversario de noviazgo llegó y quiso darle a Antonella un regalo especial para limpiar la culpa que por ratos sentía. Por suerte la fecha era en fin de semana y con eso tenían tiempo para festejar. Ahora contaba con más presupuesto para agasajarla, así que eligió ir a una joyería y comprarle algo allí. El mostrador presumía distintos accesorios para obsequiar, pero al llegar al apartado de anillos de compromiso vaciló por un momento. Ya se había cuestionado en varias ocasiones si era buena idea dar el siguiente paso. De todos modos planeaba hacerlo tarde o temprano y qué mejor que sorprenderla de esa manera en una fecha así de especial. Titubeó por largo rato; ya no se sentía tan seguro como antes y la petición de sus padres retumbaba en su cabeza. Antonella era perfecta para él

