Cabaña

1766 Palabras

—Arias —musitó Eva, la recepcionista, cuando lo vio pasar cerca de allí—, ¿puedes venir? La mujer se notaba preocupada y Max caminó hasta su lugar para averiguar qué era lo que le pasaba. —Dígame —exclamó con galantería. —Me da mucha pena decirte hasta ahora —al hablar, examinaba a su alrededor como si estuviera evitando que la escucharan—. Olvidé avisarte algo importante… —Eva, ¿puedes darme un permiso? Por favor. Colette, una empleada de origen francés que había dado señales de sentirse atraída por él, se acercó interrumpiendo su conversación. En cuanto lo vio se giró y se tocó el cabello para llamar su atención. —Ton sourire m’attire [1]—se atrevió a decirle. —Gracias, también a mí la tuya, lástima que ya tengo dueña —le respondió en español para dejar claro que no se encontraba

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR