Si había algo que Max procuraba evitar, era salir con sus compañeros de la universidad. Sus amistades apenas se contaban con los dedos y ninguna era entrañable, por lo que prefería alejarse lo más que pudiera. Para su mala suerte, Antonella era la reina de las reuniones y se veía forzado a ceder de vez en cuando para acompañarla. Desde que pidió su baja temporal no había visto a ninguno, pero su novia lo arrastró hasta una fiesta en pleno miércoles. Se llevaba a cabo en casa de uno de los amigos de ella y él planeó marcharse temprano con el pretexto de que al día siguiente tenía que trabajar. Apenas habían llegado, cuando fueron abordados por un grupo de curiosos que querían saber del estudiante que fue contratado en una de las productoras más importantes del país. —¿Y cómo se llama tu j

