Punto de vista de Jaxon. Apenas salí del ascensor, mis pasos fueron automáticos, ni siquiera miré hacia los lados. Solo caminé hasta el estacionamiento subterráneo como si todo el aire de la oficina me hubiera envenenado. Subí al auto, encendí el motor y salí sin pensarlo demasiado. —¡Que todavía la ama!— Dije para mi mismo recordando lo que decía él sobre. El camino hacia la mansión cortó, estuve tan sumergido en lo que había pasado que no recuerdo los semáforos ni los autos que pasaron a mi lado. Solo recuerdo apretar con fuerza el volante, mi mandíbula tensa y ese ardor en el pecho que se hacía cada vez más insoportable. Apenas crucé el portón eléctrico, aceleré hasta el frente de la casa. Me bajé sin siquiera cerrar bien la puerta del auto. Me dirigí al despacho, necesitaba un

