CAPÍTULO VEINTIUNO Kyra se tambaleaba en la pequeña balsa observando el río n***o y espeso que pasaba debajo de ella mientras avanzaba en silencio hacia el corazón de la oscuridad. La criatura detrás de ella mantenía la cabeza baja y empujaba su palo contra el fondo del río, con el sonido del agua siendo lo único que interrumpía el tenebroso silencio. Mientras más se adentraba en Marda, más incrementaba su sensación de intranquilidad. Sentía como si fuera llevada en una ceremonia de funeral hacia su propia muerte. El aire aquí era caliente y húmedo y se le pegaba como goma. El cielo se mantenía en crepúsculo perpetuo con el único sonido siendo el de explosiones distantes de volcanes y el de silbantes corrientes de lava que bajaban por la negrura de la montaña. Esta tierra tenía diferente

