No podía dormir pero me sentía descansar, cerraba los ojos y soñaba aún despierta, pensaba en lo que podría venir en ese viaje, en esa nueva aventura que iba a pasar por sobre mi y yo por sobre ella, sentí el cuerpo de Ana María a mi lado y sabía que ella también estaría feliz, contenta y llena de cosas por hacer y ocupar la cabeza, me dormí y no volví a soñar con nada, los sueños se me habían gastado y ahora el reposo se volvió simplemente un descanso para mi cuerpo físico, para el bienestar de mi esencia y poder seguir con mis cometidos. Ana María me despertó, eran como las tres de la tarde, por lo que se acercaba la hora de irme, ella seguía en cucos y su blusa, con el pelo desorganizado, dijo que llevaba un buen rato despierta con el celular en mano y que ya había bajado a comer, que

