—Entiendo, casi como lo que hace un call center—dijo Valentina —Casi, pero pues estas mujeres son muy esquivas, por lo que es difícil en un principio convencerlas de ello—dijo Juan —¿Pero no sería mejor que las convenciera el propio Guillermo o Juan?—pregunté —En un principio si, pero pues como ellos mantienen aquí en Bogotá, tienen contacto prácticamente nulo con las chicas, apenas con los que tienen allá al cargo—dijo Emiliano —¿Y ellos no servirían?—pregunté —No sé, no están muy metidos en esto—anotó Emiliano—le dan únicamente a la industria erótica y de servicios sexuales —Entiendo Noté la mirada pesada de Emiliano sobre mi, a lo que inmediatamente soltó una oferta hacia mí, me dijo que yo podría desempeñar muy bien esa función, que me es fácil comunicar con la gente, que podría

