Alex. Angela se había dado cuenta perfectamente de lo que estaba sucediendo, no hacía falta ninguna explicación, pues conocía a su amiga a la perfección y podía adivinar a través de su semblante lo que le estaba pasando. —No quiero ser ave de mal agüero, Aurora, pero si esa mujer sigue viviendo en tu casa, la felicidad que has construido al lado de Alex podría destruirse, esa mujer no tiene buenas intenciones, se nota en su mirada, en la forma tan fría en la que habla, además hay algo que no me gusta , pero no sabría decirte exactamente qué es, sólo te pido que tengas cuidado por favor— Le dijo ella. Aurora se quedó pensando por un momento, pero trató de respirar para retomar el rumbo de sus emociones y poder pensar de manera objetiva. —Tal vez estamos exagerando, Angela, no sé, quizá

