Ya no caminábamos después ese susto que casi nos costó la vida. Ahora corríamos por toda aquella vieja desolación. Era indispensable llegar a algún refugio antes de que cayera la noche, aún no sabíamos dónde estaban esos túneles ni si realmente se podía salir por ahí. Estábamos arriesgando todo.
Corríamos por parajes llenos de animales diurnos nuevos para nosotros, hasta Max se sorprendía con ellos, lo que me dió a entender que realmente no había explorado ese pasaje o a menos que hayan aparecido criaturas nuevas que él apenas descubría.
Llegamos a una loma donde podíamos ver un planicie al fondo, y más allá, cerca a unas montañas vimos árboles o sus ramas, por estar tan lejos tardaríamos en llegar allá como en tres horas, no veía que se movían, quizás por la distancia en que estábamos.
Nos detuvimos a tomar agua. El sol ya nos daba calor, y los lentes arcoiris se empañaban y se estaba volviendo difícil ver.
_ Si seguimos como vamos, en unas tres horas llegaremos allá.
_ No veo edificaciones alrededor, si nos topamos con la noche, ¿Dónde nos refugiaremos?_ Pregunté.
_ Buena pregunta.
_ Al llegar veremos.
_ ¿Qué? Viste esas criaturas, casi nos matan, ¿Qué tal si nos topamos allá con algo peor?_ Habló Sam.
_ Kasandra no dijo que hubiera peligro en los árboles bailadores.
_ Max, tampoco nos dijo sobre los dinosaurios y mira lo que pasó.
_ ¿Entonces qué hacemos? No veo algo que nos sirva de refugio. La última construcción quedó atrás como a una hora, si quieren regresar perfecto, pero en cuanto a mi, seguiré adelante.
_ Hasta donde yo sé, los que quieren salir de aquí como sea somos nosotros Max. ¿Por qué quieres salir de aquí?_ Preguntó Emma.
_ Quisiera saber que dirías tu si te encerraran en algo como esto lleno de criaturas salvajes que solo quieren comerte todas las noches.
_ Pero has dicho que aquí se vive mejor_ Dije.
_ No cuando antes de entrar aquí, dejé afuera a mi familia. Mi esposa y mi hijo quedaron afuera, no pude tan siquiera decirles dónde estaba yo. Han pasado más de cien años y aún tengo la esperanza de ver aunque sea sus tumbas. Desde que me dijeron que ese Suero Azul puede dar longevidad he pensado ciegamente que ellos podrían haber sido inyectados y aún viven. Estén muertos o vivos quiero saber de ellos. Y ustedes, al llegar aquí, me han dado más que esperanzas para seguir adelante. Por eso, con ustedes o sin ustedes, llegaré a ese túnel, o buscaré otra salida. Si pude infiltrarme en la nave de Colossus de Katamoto, puedo hacer también en Lithium. Ya nada ni nadie podrá detenerme.
Lo ví tan decidido que lo seguí animando a mis amigos a hacer lo mismo.
Bajamos corriendo el acantilado hasta llegar a la planicie donde seguimos corriendo. Los animales se apartaban de nosotros asustados. Una manada de lo que parecían elefantes se cruzó en nuestro camino, eran elefantes verde oscuro, sus enormes orejas eran como hojas gigantes ahuecadas, cuernos como mamut, y figuras azules por todo su cuerpo. Los pasamos sin detenernos.
Mis muslos se estaban poniendo duros y fuertes de tanto correr, siempre nos parábamos, a tomar agua para hidratarnos.
Pero frente a nuestro camino estaba una g****a de como dos metros de ancha por donde corría un arrochuelo de lodo y Emma cayó en él.
_ ¡Diablos!_ Gritó ella.
_ ¡Estás bien!
_ Sí, saquenme de aquí antes de que me llene más de barro.
En apariencia, lo profundo de la g****a le llegaba más arriba de los tobillos, pero estaba apretada en el barro.
_ Creo que deberías quitarte las botas. Luego las sacamos a ellas_ Dijo Sam.
Pero un poco más abajo algo comenzó a moverse lanzando pequeñas burbujas a la superficie del barro.
_ ¿Qué fue eso?_ Dijo la pelinegro.
_ No deberíamos quedarnos a averiguarlo.
Emma comenzó a quitarse las botas rápidamente. La cosa empezó a moverse con más brusquedad debajo del lodo, por los movimientos era algo grande.
_ Date prisa Em.
En eso que la levantabamos surgió de lo profundo de esa g****a llena de lodo una criatura, tenía cabeza de pez bagre con largos bigotes, le salieron unas manos anchas, un abdomen transparente; se le podía ver las tripas, y dos patas con tres largos dedos. Escupió lodo por la boca y nos vió saboreandose. Emma comenzó a gritar subiéndose por nuestros hombros para que la sacaramos rápido de ahí. Pero empeoró todo, porque los tres caímos al lodo y más de estás criaturas comenzaron a salir, medían como un metro pero en mayoría siempre se ganaba. Varios se sumergieron en el lodo seguramente para halar nuestros pies. Las armas con todo lo demás se habían quedado en la orilla de la g****a por lo que no la alcanzabamos, solo la mochila de Emma estaba aún en su espalda.
Varias criaturas agarraron a Sam por los pies y comenzaron a hundirlo, este gritaba aterrado, yo trataba de tomar sus brazos y sacarlo más a la superficie, sus ojos eran de terror, aunque estoy seguro que los míos también. Max sacaba a Emma, esta ya tenía las manos fuera sobre la hierba.
_ ¡Sam no te dejaré ir!_ Gritaba yo al ver a Sam con el lodo en el cuello.
Una de estás criaturas salto sobre la espalda de Max he hizo que este dejara de impulsar a Emma quien volvió a caer al lodo.
Era hora, todo estaba perdido. Tanto luchar para morir tan tontamente. No quería que Sam metiera la cabeza en el lodo porque se iba a ahogar, aunque pronto yo también lo haría.
Varios gritos me llamaron la atención. Desde la planicie, algo más nos observaba y daba gritos bajos como para que nadie más lo escuchase, logré ver de donde salían los griticos, salían de detrás de una gran roca que estaba como a diez metros de distancia.
_ ¡Ayuda! Por favor.
Los chicos me escucharon y como pudieron llevaron su vista a la roca. Lo que se escondía ahí era tímido y no quería dejarse ver. Entonces, algo se asomó, era una criatura humanoide, sus patas eran largas y delgadas, así como sus manos, se fue acercando y veía más su fealdad, la cara era de terror, con una boca amplia que dejaba ver hasta sus muelas y unos colmillos de arriba que llegaban más abajo de su quijada, tenía unas pocas greñas de cabello que dejaban ver su cráneo, llevaba en su mano una especie de lanza con doble punta. Corrió a donde nosotros y se metió en el lodo, el lodo le llegaba a sus rodillas y desde esa posición alzó la lanza y comenzó a clavarla en el lodo punzando a las criaturas, liberó a Sam y lo ayudó a salir y luego Emma, después Max y por último yo. Introdujo sus manos en el lodo y sacó dos de estás criaturas a la orilla. Pronunció algunas cosas y dió como una risa.
_ Estamos muy agradecidos_ Dije.
La criatura me vió y se montó aquellos peces mutantes en el lomo, nos hizo una seña con su cabeza para que lo siguieramos.
_ No lo vamos a seguir tiene aspecto de un salvaje_ Alertó Emma.
_ Nos acaba de salvar la vida.
Nos levantamos, nos limpiamos algo el lodo, recogimos las mochilas y fuimos trás él. Yo en particular estaba curioso, esta nueva criatura sin duda era muy inteligente.
_ Estuve genial lo que hiciste allá en el lodo.
_ ¿Crees que te entiende?
_ Obviamente tiene mucha inteligencia, Max.
_ ¿A dónde nos llevas?_ Preguntó Sam.
Y la criatura se detuvo, se acercó a Sam y le hizo un además que entendimos, nos llevaba a un río, seguro para quitarnos el lodo de encima. Bajamos una pequeña pendiente y llegamos a un río cristalino que corría sereno. Varias criaturas bebían agua en la orilla del río.
Volvió a ver a Sam y le indicó con otro ademán que nos podíamos bañar. Eso hicimos, ese lodo realmente olía terrible. Mientras nos quitábamos aquella pestilencia con la tibia agua, la criatura destripaba a las dos que había matado y que casi nos comen. El río estaba lleno de vida, pude ver a peces que nunca había visto y algunos crustáceos. Salimos a la orilla a escurrir un poco el agua de nuestra ropa y nuestro salvador también entró a darse un baño.
_ No se ve mala criatura_ Dijo Sam.
Salió del agua, se sacudió como lo haría un perro mojado y fue a buscar algo detrás de un árbol, entonces comenzó a halar una especie de barca, lo fuimos a ayudar, ya estando la barca en el río, subió su cacería y nos invitó a subir; con otro ademán.
La barca estaba cubierta con un techo algo cilíndrico, era de paja color verde. Adentro de la barca era muy acogedor, un lugar para dormir y algunos asientos. En un rincón había una cesta llena de varios animales muertos y conservados en sal ahí arrojó a los peces, nos dijo con otra seña que eran para comer. Se quedó viendo a Sam y se le acercó acariciándole el cabello al pelirrojo, tal vez le llama la atención ese color rojo.
_ Queremos ir a los árboles bailadores_ Habló de pronto Max.
La criatura abrió más sus enormes ojos y hizo varios ademanes de sus, lo que le habíamos dicho le causaba más terror que aquellos peces mutantes.
_ Creo que eso no es bueno_ Dijo Emma.
_ ¿Pasa algo con esos árboles?_ Pregunté.
Ahí, hizo un ademán con sus largas manos dando a entender que por ahí habían criaturas malas o algo así, era difícil de comprender, lo importante es saber que él sí nos entendía a nosotros.