Su rostro se sonrojó tras decir esas palabras, y enseguida escondió la cara en su pecho, avergonzada. Unos minutos después, la respiración de la joven se volvió tranquila y constante. Eduard levantó una mano y le acarició suavemente la cabeza. —Chica tonta... Tiempo atrás, había ordenado investigar sus antecedentes. A causa de su entorno familiar y su carácter sumiso, Zoé siempre había sido objeto de burlas y rechazo. En clase, solía ser la marginada. Después de lo sucedido el día anterior, Martin propuso transferirle todos sus bienes. Eduard no se negó. Quería que Zoé supiera lo que se sentía al ser el centro de atención, a ser valorada y admirada por los demás. Pensó que le haría feliz. Pero, para su sorpresa, aquella adorable chica tenía una forma de pensar muy distinta. Cualq

