— ¿Qué quieres? —Inquirí molesta.
Dael sólo se paseo a mi alrededor hasta quedar justo a mi lado en el balcón, estaba fumando.
Un mal hábito.
—Te necesito en mi oficina—Dijo sólo para darme una mirada—Vístete—Exigió
Bajé mi mirada y aún tenía puesta la bata verde de esta mañana.
¿A caso me explicaría que era todo esto por fin?
Iba de nuevo a la habitación, en espera que él saliera para poder vestirme pero no lo hizo, permaneció en el balcón.
— ¿No piensas salir? —Pregunté altiva.
—No tengo por qué—Dijo encogiéndose de hombro, apoyado en el balcón, mientras le daba una calada a su cigarrillo.
Rodé mis ojos para mi suerte la habitación seguía estando a oscuras, ¿qué le pasaba a este tipo ¿Tendría algún complejo de superioridad o qué?
No estaba entendiendo nada, de cómo había pasado mi vida a esto tan rápido.
Por ahora quería respuesta y esas sólo me las daría este hombre que llamaban alfa.
Respiré hondo y busqué en el armario, intenté buscar un pantalón pero sólo lo que había eran vestidos de todas las tallas, formas y colores.
Fui directo al baño, me di una ducha rápida y me puse uno de los vestidos que encontré, era de manga larga y por encima de las rodillas de un color azul cobalto.
Salí del cuarto de baño.
Y encontré las luces encendidas, con Dael apoyado en una de las paredes con los manos hundidas en su bolsillo, el saco de su traje ya no estaba y la camisa blanca que llevaba abierta informal en su pecho, sin ese traje elegante hasta podría ser sólo un chico que pasa el tiempo siendo el guitarrista de una banda de rock formada por sus amigos, un rebelde, pero en su rostro había seriedad y experiencia, algo que no deberías encontrar en un rostro tan joven, parecía ser obstinado.