Seguí a la chica entre los pasillos, Entre más me alejaba la discusión que mantenía Dael con su Madre se ahogaba en murmullos de modo que no pude escuchar nada con mi cabeza toda revuelta.
Los tacones de la chica resonaban en ecos en todo el lugar, era refinada y elegante y todo su porte lo decía.
Nos dirigimos hacia una habitación, la cual reconocí de inmediato de ella había escapado.
La chica rubia abrió la puerta para mí y yo sólo pude desconfiar pero aún así entré, aún estando tensa por todo lo sucedido.
Fui directo hacia la cama en la cuál había despertado observando todo de nuevo en mi lugar.
— ¿Qué es este lugar? —Pregunté a la chica que preparaba algo en su bandeja de enfermera.
—Una casa—Dijo con simpleza acercándome unas pastillas, que reconocí eran para el dolor.
—Tu casa—Dijo entregándome un vaso con agua.
Rodé mis ojos.
—No es mi casa—Dije tenaz—Si no me explicas que este lugar me iré.
—Ya deberías saberlo.
— No lo sé—Dije con obviedad—Sólo quiero irme a casa.
La chica rubia me observó por un momento como si estuviera sorprendida pero de inmediato se reincorporó.
Se sento a mi lado en la cama.
—Bebe—Me exigió.
Obedecí porque realmente mi cuerpo dolía demasiado.
La chica comenzó a curar mis herida nuevamente.
—Me llamo Alexia—Dijo mientras preparaba el alcohol— Y soy la hermana de Dael.
Entonces si eran familia.
—Y la señora que viste allá afuera es nuestra madre—Explicó mientras palpaba con su algodón mis heridas, ahogué un chillido en mi garganta debido al dolor.
—No te haremos daños Venus—Dijo concentrada en su oficio—Sólo quiero que te calmes para que logres entender todo.
—¿Y cuando me lo explicarán? —Pregunté.
—Cuando nuestro alfa lo decida, puede ser hoy mismo o en unos días—Explicó.
—No tengo días, Debo ir a mi casa—Dije terca.
La chica detuvo lo que hacía para observarme.
—No puedes volver…sólo que lo rechaces—Dijo mirándome muy circunspecta.
— ¿A quién? —Pregunté aún más confundida.
—Pues tu pareja—Dijo con simpleza mientras terminaba con las heridas, preparando una inyección.
Hasta donde yo tenía claro un novio no tenía, pues mi único novio lo tuve en la preparatoria pero fue algo momentáneo y no duro nada a decir verdad.
—Sólo quiero irme…—Dije abatida y cansada, sólo quería irme de este lugar y luego buscaría la forma de volver a la civilización.
La chica suspiró cómo si también compartiera mi cansancio.
—Lo sé, Venus—Dijo indicando que ofreciera mi brazo para la inyección.
— ¿Qué eso? —Dije refiriéndome al líquido blanquecino en la inyectadora.
—Te ayudará a descansar, para que estés mucho mejor—Dijo.
Sentí como la aguja se hundía en mi piel, y el liquido recorría mis venas con un pequeño dolorcillo soportable.
Nunca le había temido a las agujas así que fue como un simple pinchazo.
—Para cuando despiertes, estaré cerca si me necesitas—Decía pero yo la escuchaba muy lejos.
Mi mente comenzó a divagar, y mi vista se nublaba de vez en vez.
¿Qué me había colocado esta chica?
Intenté buscar mis fuerzas para levantarme, pero sentía mis extremidades como un papel.
—Necesito ir…—Ni siquiera podía articular palabra alguna.
Vi grumos de colores y a la chica acercándose.
Y diciendo cosas que no podía entender por más que me esforzará.
Lo último que vi fue el techo con la gran lámpara gigante, que había visto por primera vez.
Y luego oscuridad total, pero en mi revuelta mente entendí que habían apagados las luces pues mis ojos aún captaban reflejos de luz que se colaban por las ventanas.
Me escuché murmurar algo que ni yo pude entenderme, y sólo me removía entre las mantas negras de la cama, hasta que mi cuerpo cedió por el liquido en mis venas hasta que caí en un profundo sueño.
***
Para cuando desperté mi cuerpo temblaba de frío y la habitación se sumía en una oscuridad total, pues ni los reflejos de luz en la ventana a través de la cortina estaban.
Me desperté y de inmediato noté como mi cuerpo se encontraba más liviano, y el dolor en él había desaparecido, al parecer lo que Alexia me había subministrado había hecho efecto en mí.
Me levante para ir directo hacia la ventana, la cual descubrí que era un balcón, la fuerte brisa fría golpeaba todo mi cuerpo haciéndome estremecer.
Llegué justo al balcón donde se veía el gran jardín abajo decorado con luces, los grandes muros custodiados, recordé al gran lobo, que me derribó en ese jardín.
Y lo extremadamente grande que era, no era para nada común a los lobos que había visto una vez en un zoológico de paseo en el orfanato.
Este era gigantesco, su pelaje n***o como la noche era impresionante, y sus ojos tan negros como su pelaje.
¿Por qué no me había atacado esas dos veces que lo vi?
Sólo rugía con furia, pero no me había tocado ni un pelo, ni desgarrado con sus dientes ¿Por qué?
¿Era una mascota?
Seguro lo era con tanto dinero que tenían estas personas era de esperarse algún gusto tan estrambótico.
Era una bestia imperial de eso no había duda, pero ¿por qué a maestrearlo y encerrarlo?
¿Eso harían conmigo?
Me encerrarían en esta gran mansión, pero ¿por qué? Y sobre todo ¿para qué?
Tenían que encontrar la forma de salir de aquí, o que alguien me explicara que era todo esto.
Lo único que sabía que un momento mi padre adoptivo intento matarme y luego me abandonó, terminé encontrada por una manada de lobos, y ahora me encontraba acá.
¿Pero cómo llegué aquí?
Pasé el borde mis dedos alrededor del balcón, pensando.
Observando cada lugar de este inmenso lugar, buscando la manera de escapar d este inmenso lugar sin que esos guardias me disparasen directo a la cabeza si tan solo me veían.
¿Pero dónde había una salida?
Todo el alrededor de la casa y el jardín estaba resguardado por muros gigantes que no podría escalar y en su copa habían vallas eléctricas.
Seguí buscando con mi mirada, hasta que un movimiento detrás de mi captó mi atención.