Insistí que no quería que Brandon y Emily fueran al campamento conmigo y mi familia, que me daba vergüenza y que sinceramente me parecía una pésima idea que dos personas tan privilegiadas como lo eran ellos fueran a pasear con nosotros; ninguna de mis excusas convenció al jefe, era un hombre demasiado tozudo, se creía el dueño de la razón absoluta, yo tenía la teoría de que en realidad no le interesaba "reconectar con la naturaleza" y solo quería molestarme, por favor debía ser honesta: un tipo que se puede ir a Santorini todos los fines de semana de mes no tiene porque querer ir a que lo piquen los mosquitos y a soportar llantos de niños y bebés malamansados. Aunque Emily hubiera insistido incansablemente que su hermano estaba enamorado de mí o al menos que yo le gustaba estaba casi segu

