"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no" ~autor anónimo Épilogo Era extraño pasar de una familia donde el amor había sido algo opresivo a una familia donde era como el aire que respiraba. Pero, después de cinco años con Renzo, dos mellizos, y dos hijos más, además de abuelos, sobrinos y cuñados, Esther se sentía más libre que nunca. Rodeada de gente y, sin embargo, liberada. Los padres de Renzo no eran precisamente de trato fácil, pero lo querían a él y a sus nietos con una ferocidad mediterránea que era irresistible para ella. Se había hecho amiga de Allegra y Cristian, su marido, y cenaban juntos

