capítulo 5

1883 Palabras
Narrador Reteniendo el aire en sus pulmones, Aradia quiso evadir a Massimo y echarlo de su habitación, pero tirando de su brazo antes de que esta se alejara, el la detuvo –¿A donde crees que vas? Saliendo de sus labios un pequeño gruñido, el hombre evito que esta saliera huyendo ante su presencia, y tragando grueso, apenas la tomo por sus hombros, Aradia lo observó a los ojos de manera retadora —¡Fuera de mi habitación! tu no tienes por qué estar aquí. En la ocasión anterior, en el cementerio, ella sabía que el no lastimaria; pero estando allí, en la soledad de sus aposentos, Aradia no sabía a ciencia cierta como actuaría el –Claro que si Aradia... ¿Acaso se te olvida que eras mi esposa? ¿Qué estuvimos casados mucho tiempo? pero sobre todo... Que es muy probable que la pequeña Agatha sea mi hija... Así que si, tenemos mucho por hablar Esto último hizo que el corazón de la mujer se acelerará más de lo común, y tensando por completo su cuerpo, se quedo muda, lo cual el noto. –¿Ves que no es mentira? Es obvio que Agatha es mi hija, solo bastó verla en aquella ocasión para saber que lo era Ejerciendo más agarre; las manos de Massimo se aferraron al cuerpo fragil de Aradia, las cuales dejarían una marca, que Tomas notaría al día siguiente —¡Has enloquecido! Agatha es hija de Tomas... Así que sueltame Tirando de su cuerpo, ella solo se alejo un poco agitada, al quedar al descubierta frente a su ex esposo, y regresando a la cómoda, apoyo sus manos en esta para reponerse —¿Qué es lo que quieres Massimo? ¿Qué pretendes? ¿Por que no me dejas tranquila? Observándolo a través del espejo mientras que el se quedó a sus espaldas, este solo empuño sus manos, y dando dos pasos hacia su ubicación, atrajo a Aradia de sus hombros para hacerla girarse sobre sus pies —La verdad Aradia... solo eso deseo eso.. dime la verdad Sintiendo que sufriría un paro cardiaco, el hombre la observó directo a los ojos, y tragando grueso, la señora King estaba preparada para mantener su mentira; el no merecía saber la verdad, el las dejó cuando más lo necesitaban; y ahora la pequeña Agatha, estaba bien como para permitirle llegar a su vida y derrumbar lo que tanto le costó construir. La habitación se quedó en silencio por un par de segundos, mientras Aradia meditaba sus palabras con suma cautela, mientras que Massimo empezó a acortar la distancia entre ellos con la intension de besarla De hecho, desde que ingreso allí y la observó vestida de ese modo, tan tentadora, las ganas de poseerla de nuevo lo invadieron, solo que se contuvo; pero ahora, que la tenia acorralada entre la cómoda y su cuerpo, y con la respiración agitada, definitivamente, no la dejaría ir. La distancia cada vez se hacía más pequeña y cuando el sintió que la tenia a sus pies, cerró los ojos para unir sus labios en un fogoso beso, que jamás ocurrió, por qué ella, desvío su rostro hacia un lado, solo para evitar su contacto —Ella es hija de Tomas... esa es la verdad Estampado el beso en su mejilla, en lugar de sus labios; Massimo maldijo mentalmente, y separándose de ella, solo trago grueso sintiéndome decepcionado, al notar que esta Aradia, no es ni la sombra de la que se marchó después de firmar su divorcio años atrás —¿Por que no te creo? ¿Por que será que siento que no me dices la verdad? Ahora... ¡Repitelo! pero mirándome a los ojos. De manera demandante, Herrera le pidió esto, mientras su fuerte manos se aferraba a la cintura de la dama, y pegandola a su cuerpo, el cual emanaba una calidez familiar, espero La Aradia del pasado, jamas mentiría, de hecho, era fácil agarrarla en una mentira por que ella jamas observaba a las personas de frente; Pero esta, que estaba dispuesta a proteger a su hija a toda costas, haría lo que fuera necesario para mantenerla a salvo Elevando su mentón, muy apesar de sentirse tentada a sucumbir a sus deseos por la presencia de Massimo; Aradia centro su mirada en el, y repitiendo lo mismo que ya había dicho, este pensó que sus sospechas habían sido en vano y que en realidad, esa niña, sí, era de Tomas. —¿Si te pido hacerle un ADN? ¿Aceptarías? solo para quitarme esa duda Esto último lo pidio como un pretexto para no salir de esa habitación tan pronto, y obteniendo como respuesta que la mirada de Aradia se desviará enseguida, sus alarmas se encendieron. —Tomas no lo permitiría, es mas... solo desatarias una guerra entre los Herreras y los Mastronardi, por tal petición. Apartando las manos de su cuerpo, Aradia solo paso a un lado de Massimo, y llegando hasta la puerta, abrió esta para mostrarle la salida Lo único que ella necesitaba en ese momento era eso, que el se marchara y no regresara; pero el, después de ver su extraña reacción ante la mención del tal prueba, no desistiria tan rápido —¿Y crees que eso me intimida? Parece que se te olvida con quien hablas En un bufido, Herrera soltó esto, y caminando de regreso a la puerta, se detuvo frente a ella antes de salir; Sientiendo un remolinos de sensaciones, justo en ese instante —No me daré por vencido Aradia... juro, que casi te creo que Agatha es hija de Tomas, pero tus nervios me demostraron lo contrario; después de todo... los años lejos de aquí, no sólo cambiaron tu aspecto, sino que también tus valores, ahora mientes... lo cual jamás hacías... Veo que no siempre se cambia para bien Llena de ira por ser tachada de mentirosa, Aradia solo trago grueso y Elevando su mano sin previo aviso, la impacto contra la mejilla de Massimo, quien se quedó asombrado por tal acción —Y veo que los patanes nunca dejan de serlo... ¡Mantente alejado de mi hija Massimo! Sino, te juro que me conocerás Massimo se hallaba en shock por lo que acababa de suceder; con su mejilla ardiendo, solo llevo su mano hasta el lugar afectado y observadola con ganas de matarla, solo espeto un par de palabras sin pensarlo, sin saber que estas solo la lastimaria más. —Veremos que sucede... Después de todo, Vivían tenia razón, y tu solo eres una arribista, que apenas vio que no pudo seducirme más, solo cambió de víctima. Sonriendo sin gracia, más bien con mucha amargura, Massimo solo asintió, despegando su mano de su mejilla, mientras que Aradia respiraba pesadamente conteniendose de golpearlo de nuevo —No eres tonta... Has buscado un buen partido; Nada más y nada menos que Tomas Mastronardi... Un hombre con el suficiente dinero como para vivir rodeada de lujos, tus siguientes seis vidas; y no sólo lo atrapastes, sino que le distes una hija para que jamás te deje... Eres una arpía Elevando su mano para golpearlo de nuevo, ofendida por lo duro que sonó esto; Aradia se acerco a Massimo y tomando su mano, antes de ser agredido, este la detuvo sin saber que tirando de ella quedarían tan cerca que sus respiraciones chocaban —Eres lo peor que llego a mi vida, Massimo Herrera... ¡Te odio! Entre dientes, la mujer espeto y obteniendo como respuesta una negación, el solo agregó algo mas para hacerla sentir miserable —Tal vez... pero te recuerdo que fuiste tu... quien se metió en mi cama aquella noche, solo para seducirme. El sabía muy bien que todo eso fue solo una trampa de Bruna, de hecho, lo termino de confirmar la primera noche que la hizo suya al notar que ella era virgen, lo que quería decir que esa noche en donde la acusaron que drogarlo y seducirlo, no paso nada; era solo que su orgullo y resentimiento era tal, que no había momento de su vida, que el no aprovechaba para echarselo en cara. El corazón de Aradia se estrujo al rememorar ese momento amargo, como fue tratada por vivían, Bruna y la madre de Massimo, la cual la tacho de zorra delante de todos los invitados, después de sacarla prácticamente desnuda y medio desorientada a la fiesta de compromiso de su hermana y el, que de no ser por su padre, quien sabe que más le hubiesen hecho. —Créeme que si pudiese regresar el tiempo... Tu jamas estuvieses en mi camino, todo lo opuesto, correría a buscar a Tomas, quien es un hombre de verdad Estas palabras dolieron justo en sus testículos Massimo ¿Tomas? ¡¿Qué mierdas tenía ese hombre que ella no podía dejar de nombrarlo?! Desviando su mirada al cuerpo de su ex esposa, la tentación de tenerla de nuevo lo abatió, pero justo en ese instante estando tan cerca, con sus respiraciónes chocando; llegó la pequeña Agatha, para disipar cualquier mala intensión —¡Mami! Dando un respingo, tanto Aradia como Massimo se separaron, y sintiendo el martillar de su corazón en sus oídos, ella solo se giro para colocarse en cuquilllas frente a la nena, que estaba lista para dormir, con su pijama de princesas y su osa de peluche —¿Qué ocurre preciosa? ¿Por que estas aquí? Deberías estar en cama Sintiendo su boca seca ante la intensidad del momento, Aradia solo se centro en la niña, que se sentía algo incomoda por el nuevo lugar, y pidiéndole refugio en su habitación, ingreso a esta, bajo la atenta mirada de Massimo, que por mas que quisiera, no podía dejar de verla Parecía que esta niña le atraia de una manera inusual, y no en el mal sentido, sino que le parecia curioso el parecido de ambos —Es mejor que te vallas... La niña esta cansada, en cuanto a lo que te inquieta... Más te vale que lo olvides, sino quieres una guerra entre familias... Si algo tiene Tomas es que adora a Agatha, así que ni la mires, por ahora yo solo deseo estar en paz, con mi hija y mi esposo, así que desiste de lo que quieres hacer Esto para Massimo le parecio lo más excitante de todo, si el confirmaba que Agatha era su hija, no sólo disiparia las dudas que no lo dejaban tranquilo desde la primera vez que la vio en el cementerio; sino que también, tendría de regreso a su lado a Aradia y joderia a Tomas de una vez por todas, a quien odiaba desde hacia un par de años. —Entonces... Si quieres paz... prepárate para la guerra Aradia. Sin más, Massimo solo ajusto su saco y saliendo por la puerta con su porte intimidante, la mujer se dejó caer sobre la cama, muerta del terror por lo que acababa de suceder ¿Acaso ella hablaba mandarín, Que el no la entendía? Así permaneció por unos segundos y cuando sintió que la pequeña niña se arrojo sobre ella, ambas empezaron a reír —Te quiero mami. Solo esas palabras bastaban para que cualquier tormenta que la azotaba, desapareciera enseguida, y colocándose cómoda, ambas se acurrucaron para descansar, Aradia más pensativa de lo normal.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR