capítulo 4

2550 Palabras
Narrador Habían trascurrido un par de días desde lo sucedido en el cepelio del abuelo King, y de verdad Aradia se había cuestionado reclamar su herencia, que si bien, su abuelo se la otorgo en pleno uso de sus facultades, a ella le parecia demencial que el pretendiera que ella habitase el mismo techo que las víboras de Vivían y Bruna; quienes darían todo por verla destruida de nuevo. Ajustando el corpiño de su vestido, la rubia se observó en el espejo de cuerpo completo, y desviando su visión por este, noto a Tomas a sus espaldas, quien se mantenía en silencio contemplando su belleza –¿Estas segura? Recargando su cuerpo en el umbral de la puerta, este se cruzo de brazos un poco avergonzado al ser captado observándola, y asintiendo, Aradia dio por finalizada las inseguridades que la abatian en ese instante Tomas sentía un amor genuino por Aradia, de hecho en el pasado cuando la conoció pensó que sólo se trataba de atracción física, pero con el pasar de los años, a medida que iniciaron una convivencia, al el extenderle su mano cuando ella más lo necesito, el amor fue surgiendo El problema... Ella pensaba que este no era real, que solo sentía la necesidad de poseerla en una noche de pasion y luego, solo la dejaría y finalizaría la amistad después de esto, lo cual, ella no deseaba –No... Pero creo que no tengo otra salida, tengo que hacerlo Frunciendo sus labios, ella solo bajo su vista hasta la punta de sus pies, los cuales calzaban zapatos de diseñador a juego con su sofisticado vestido que la hacia lucir como una diosa La mandibula de Mastronardi se tenso al verla tan nerviosa y dando un par de pasos hasta su ubicación, llevo su mano hasta su mejilla, la cual acaricio con delicadeza y vehemencia –Aún estas tiempo... sabes que no necesitas esa puta herencia para vivir... Permanece a mi lado en industrias Mastronardi, y yo me aseguraré que Agatha y tu, estén bien, a salvo... La propuesta era sincera, mientras ellas dos estuviesen a su lado, el jamas las dejaría, sobre todo a la niña, que vio nacer y la amaba como si fuese su propia sangre –Sabes que no puedo, mi abuelo confío en mi para dejarme todo, no le puedo fallar Las palabras de Aradia eran contundentes, después de meditarlo por horas, sin poder dormir, llegó a la conclusión que daría la guerra, que demostraría su temple y reclamaria lo que por derecho le correspondía Un bufido salio de la boca de Tomas al parecerle absurdo esto ¿Para que regresar a la casa en donde le hicieron tanto daño? Peor aún ¿Por que regresar para estar tan cerca de Massimo? Si ese hombre la lastimo tanto en el pasado Tragando el enorme nudo que se formó en su garganta, este solo aparto su mano de la mejilla de Aradia e iniciando su caminata por la habitación, agregó —¿Y es por eso que te pondrás en riesgo? ¿Arriesgaras a Agatha a habitar en ese nido de víboras solo para cumplir una última voluntad? Estas loca Ary... A ciencia cierta en ese instante no se sabía que era lo que mas le dolía a Tomas, si ver a la mujer que amaba partir a prácticamente a los brazos de su ex esposo, o no poder ver a su niña tan seguido como lo hacia allí en casa –La cuidare bien... te lo prometo, puedes ir a diario... De hecho, había pensado que te mudaras con nosotros... Ya sabes, para mantener la imagen de matrimonio feliz Las mejillas de Aradia se sonrojaron un poco al realizar esta propuesta; ella no le era del todo ajena a Tomas, y es que solo una mujer ciega no caería ante los encantos del hombre; el cual era bastante bien parecido y sus tatuajes, le daban esos aires de hombre malo, que lo hacían lucir fenomenal Por desgracia, su miedo de perderlo luego de sucumbir a sus deseos, la hacían contenerse y caer a sus pies derretida de amor —No puedo... Muy en contra de sus deseos de acompañarla, este solo negó introduciendo sus manos en los bolsillos de su pantalón, no accedió a acompañarla no por miedo a Massimo, por que de hecho, quería verlo rabiar, era solo que su madre y hermana lo necesitaban allí en casa, como la cabeza de la familia —Sabes que mi presencia aquí en casa es esencial... pero prometo ir a diario... Tengo que hacerlo... soy tu esposo Esto lo dijo con un deje de amargura al desear que eso fuese real y no una farsa, solo para herir los sentimientos de macho de Massimo, quien no era mas que un idiota —No se como pagarte todo lo que has hecho por mi Tomas... Tu eres un verdadero ángel... sinceramente te quiero Caminando hasta el, Aradia rodeo su torso con sus frágiles manos en un calido abrazo, tomándolo por sorpresa y acelerando su corazón ante la cercanía. Si había una forma de pagarle, y esta era amándolo tanto como el lo hacia con ella, pero Aradia, debido a su sed de venganza, estaba tan cegada que no lo notaba –Solo cuídate... esa es la mejor forma de pagarme, sabes que Bruna es una bruja... te quiero a salvo, igual que a mi Agatha Acunando su rostro con ambas manos, Tomas contemplo el rostro de Aradia, mientras unas ganas avasallantes de besarla lo inundaron; sinceramente el podía hacerlo pero por respeto, solo se contuvo y la liberó. –Claro que lo haré... por eso puedes estar tranquilo Esto no era del todo cierto, ya que Aradia no podría estar al lado de la pequeña todo el tiempo, ya que su trabajo como la nueva dueña de la cadena King no se lo permitía, y era allí en donde Bruna, aprovecharía para molestar a la pequeña Sacando el teléfono de su bolsillo, Tomas solo marco el número de su asistente y apenas está respondió la llamada, hablo directamente y sin rodeos; si Aradia estaba decidida a regresar a la mansión del terror, el la acompañaría y apoyaría como su supuesto esposo hasta el final —Despeja mi agenda... acompañaré a Aradia a su nuevo hogar... No estoy para nadie y eso incluye a todo el mundo Sin más, este solo finalizó la llamada, y luego le extendió su mano a su supuesta esposa, quien sonrio —¿Nos vamos? Respira ary que mientras estés conmigo, nadie... Escúchame, nadie te lastimara Asintiendo, Aradia tomo su mano y caminando hasta la salida, se prepararon para regresar a la mansión en donde la chica derramó lágrimas de sangre por años. **** **** A las afuera de la mansión King, un enigmático ferrari Daytona color rojo se detuvo; y como toda una diosa apoteosica descendió Aradia de este. El suplicio de Bruna estaba por iniciar y este tenía nombre y apellido Aradia King... Siendo tomada de su mano, la pequeña Agatha seguía de cerca a su madre; la pequeña niña se sentía un poco intimidada cuando las mirada de todos incluyendo la de su padre, Massimo se poso sobre ella de manera minuciosa. Por mas que quería sacar de su cabeza aquella idea loca que surgió luego del cepelio del abuelo King, no podía. Esa niña se parecía tanto a el, sus ojos, las fracciones de su rostro, el color de su piel, incluso el de su cabello, eran tan similiar al suyo, que no le hallaba sentido a la excusa de Aradia, de que ella era hija de Tomas Colocándose de pie de manera firme en el centro de la enorme estancia, Aradia solo enarco una ceja al hallar a la familia reunida, sentados comodos en los sofas como si la estuviesen esperando –Ya que están reunidos puedo anunciar las buenas nuevas, sin tener que esperarlos... Desde hoy, como la nueva heredera King... Viviré con ustedes, en esta casa Vivían clavo sus unas en sus propias manos, mientras maldecía al aire y Bruna, esta solo trago grueso; hacia un par de años ella pensó que se había deshecho de esa mujer, pero no fue así y ella estaba de regreso, esta vez más rozagante y rebelde que el pasado Quien se coloco de piel fue Cesar luego de sus palabras, el cual se hallaba contento de ver a su hija de nuevo, y acercándose hasta su nieta, se coloco en cuquilllas frente a ella —Soy Cesar King... un placer pequeña Agatha, soy tu abuelo Con el corazón en la mano y con los ojos un poco lloroso, el caballero se presentó ante la niña, la cual sintió una conexion inusual enseguida y separándose de su madre, se tiro a los brazos de su abuelo para abrazarlo El hombre se quedó en shock unos segundos ante la muestra de afecto tan de pronta, y tras elevar su vista para ver a su hija, la cual asintió, este la abrazo muy fuerte. Sinceramente el se sentía más tranquilo al saber que su hija estaba a salvo, de hecho, en el pasado la busco, pero por Bruna y su maldita insistencia, dejo que ella regresara por sus propios medios y finalmente lo hizo, por desgracia, solo para despedirse de su abuelo —Es por esto que... Nana Dirigiéndose a una de las mujeres de servicio que se encontraba cerca de ella y quien velo por su bienestar cuando era pequeña, dijo finalmente —Prepare la habitación principal de la mansion, esa será mía, y la antigua... en donde dormia cuando era una niña, será para Agatha. Los ojos de vivían y Bruna se abrieron como platos ante esto, al escuchar que ella pedía la habitación que la bruja ocupaba actualmente por ser la más amplia y mejor equipada de la mansión —¡Ni se te ocurra Aradia! Esa habitación ahora es de tu padre y mía, no podemos cedertela Colocándose de pie, la mujer de mediana edad elevo su dedo para demostrar su descontento, lo cual solo hizo que Aradia sonriera conforme al hacerla molestar —Por mi no tengo problema... yo la cedo Como si el diablo lo hubiese enviado, Cesar solo intervino ganándose una mirada de muerte de su esposa, la cual tenso su mandibula ante lo estúpido que solia ser su esposo —Aradia y mi Agatha merecen lo mejor, y se que si mi padre estuviese vivo, se la cedería sin problema alguno Para este paso ya Vivían estaba molesta, la cual se hallaba sentada junto a su prometido, y de un solo salto se coloco de pie para llegar junto a su madre y apoyarla. —¡Por supuesto que no padre!... No me parece justo que Aradia llegue de la nada a querer ordenar en nuestra casa, que si bien es la heredera, mi madre es la señora de la mansión y su palabra se respeta Tanto Tomas como Massimo, se observaron por cuestión de segundos y Caminando hasta Aradia; el heredero Mastronardi, le pidió que no se dejara de la bruja de Vivían, a quien el detestaba por regalada y calumniadora —Lo siento... pero desde ahora las cosas cambiaran ¿Acaso no recuerdan que si yo me voy el dinero lo hace conmigo? Yo regreso con mi esposo a nuestra casa, pero tenganlo por seguro que de la fortuna King, no tendrán ni un centavo Bruna palidecio ante esto, que la fortuna fuese donada, significaba su ruina y esto implicaba perder lo que por años había ganando, lidiando con el insípido Cesar —No tienes que ser tan drástica Ary... Querida...solo por hoy... y por la comodidad de la pequeña... te cedo la habitación, así que prepárenla Muy a pesar de no querer, a Bruna no le quedo más remedio que ceder, lo cual ocasiono que tanto Tomas como Aradia sonrieran por su pequeña victoria Por desgracia Tomas en su papel de esposo anegado quiso marcar territorio y acercándose a ella, la tomo de su cintura y deposito un casto beso sobre sus labios, que ocasiono una descarga eléctrica en ambos, y la dejo estática ante la mirada cargada de ira de Massimo; quien solo deseo en ese segundo arrancarle la cabeza a Mastronardi. —¿Me acompañas al jardín necesito aire? La voz melosa de Vivían, saco a Massimo de su ensoñación en donde se imaginaba mil y una forma de destruir a su enemigo, y exhalado el aire, no le quedó más opcion que seguir a su prometida. Se suponía que Aradia se había marchado para ser feliz, libre, y en su lugar solo se caso con otro hombre y tuvo una hija, lo peor... era que este era su peor enemigo Iniciando su caminata por la extensa propiedad, cubierta de grama y diversidad de flores, Herrera se mantuvo pensativo y escuchando a la distancia el parloteo de Vivían; el solo quería salir de allí, huir, se sentía asfixiado de ver a una mujer como Aradia con Tomas, quien solo era un casanova que cambiaba de mujer como de calzón —¿Te sientes bien? Al cabo de muchos minutos caminando, Vivían quiso saber sobre su estado, al ver que el hombre parecía muerto en vida caminando y observando a lo lejos como Tomas colocaba en marcha su lujuso auto, esto sólo negó frenéticamente —No... tengo que irme, pasaré por mi saco en la estancia y me marcharé. Sin esperar respuesta alguna, Massimo inició su caminata al interior de la casa y al llegar a la estancia, noto esta despejada. Con un poco de indecisión, solo tomo su saco y cuando estuvo a punto de salir por la puerta principal de la mansión, desvío su camino a la enorme escalera doble, rumbo a las habitaciones. Sabía que lo que estaba por hacer era una locura, pero el, en su terca cabeza necesitaba un segundo a solas con Aradia, necesitaba que lo mirara a la cara y le dijera que ya no lo amaba, solo así, la dejaría ir, de su cabeza y corazón, del cual jamás salió apesar de muchos años. Con pasos certeros, este solo llego hasta la puerta de la habitación principal y girando el pomo de esta, sin mirar al interior, solo se adentro y cerró tras el, sin girar ¿Estaba loco? Claro que si... nadie con sentido común haría algo así, pero que más daba, ya era tarde para lamentarse. Al girarse, solo hallo a Aradia sentada en el tocador exfoliando su piel con una crema hidratante, vistiendo una diminuta pijama de encajes que lo hizo tragar grueso. Ary estaba ajena a su presencia, y continuando su tarea, se dejo ver tan hermosa como sexy, por lo que empuñando sus manos, Massimo contuvo el deseo de tenerla bajo su cuerpo y hacerla suya como lo hizo miles de veces durante su matrimonio Aclarando su garganta este interrumpió el silencio de la habitación y mirando por sobre el espejo, la mujer solo se tenso por su presencia, pero aún así continuo con su cara de poker —¿Qué haces aquí? Elevando su mentón, Aradia quiso saber por qué su intromisión repentina y iniciando su caminata, Massimo se detuvo justo a sus espaldas —Tu y yo tenemos mucho que hablar.
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