Narrador
El día del cepelio del señor King llegó, y en el cementerio se hallaban reunidos, una gran multitud de personas para darle el último adiós al gran magnate
Entre los presentes, se hallaba los Herreras; una de las familias mas allegados al difunto, junto a un par de asistentes mas, quienes era la crema y nata de la sociedad, políticos, empresarios, personas del medio artísticos, los cuales conocieron en vida al hombre
—¿Cuando llegara Aradia? ¿Acaso no se entero que al abuelo están a punto de darle cristiana sepultura?
Con intensión maliciosa, Vivían hizo este comentario a Massimo, un poco agotada bajo el avasallante sol; luciendo un delicado vestido n***o con gafas oscuras a juego que resaltaban su delgada figura
Massimo solo la observó un poco molesto por estar en el lugar, el sinceramente apreciaba al abuelo King, pero no le gustaba mucho el teatro que pretendía armar Bruna y Vivían, al aparentar estar dolidas por la muerte de el, cuando no lo tomaban en cuenta estando en vida; por lo que después de insistir mucho, no tuvo más opcion que salir de una junta solo para acompañarlas
Sinceramente su relación con vivían no era mas que una fallada, la cual pretendía mantener Bruna; Massimo luego de su divorcio con Aradia se había vuelto un adicto al trabajo, que pasaba mucho tiempo en su oficina, mas que en casa de sus padres, es por esto, que el hombre opto por preparar un penthouse en el mismo edificio de su empresa, sólo para vivir allí, pero como vivían era insistente, siempre lo iba a buscar y no descansaba hasta sacarlo del trabajo
—Tal vez esta ocupada... Yo creo que deberían iniciar, los presentes se están cansando y el sol esta muy fuerte, así que no le den más larga al asunto
El padre de Aradia en un intento de realizar las pases con su hija, quería esperarla para que se despidiese de su abuelo, pero como todo señalaba que no asistiría al cepelio; este no tuvo opción que iniciar la ceremonia
—¡Queridos hermanos! Nos hallamos en este lugar para darle un último adiós a nuestro amigo
El sacerdote inició con un par de palabras de alientos hacia la familia, con la intencion de consolarlos por su pérdida, sin saber que en realidad pocos lamentaban la partida del anciano; hasta qué de pronto su sermón quedó interrumpido por el rugir de un motor, el cual se acercaba al lugar.
Movidos por la curiosidad, todos, hasta el mensajero de dios, guardo silencio y girando sus vistas hasta la fuente del sonido a un lado de la carretera, un hermoso auto ferrari Daytona de ese mismo año, color rojo se detuvo de la nada
El primero en descender de este al abrirse la puerta, fue Tomas Mastronardi, el cual No era invitado a la reunión, pero eso no fue lo que mas asombro a los presentes, ya que en ocasiones por cuestiones de trabajo sus caminos se cruzaban con el caballero de ojos claros, barba bien cuidada y cuerpo bien tonificado, que dejaba ver un par de tatuajes que sobresalian de su costoso traje; sino, que este abriendo la puerta del otro extremo, extendiendo su mano y saco a Aradia, quien lucia hermosa en un vestido n***o con transparencias a los costados de su cuerpo, y un enorme sombrero a juego con este.
Todos pensaron que este solo era la nueva conquista de Aradia, pero no fue así, y descendiendo detrás de su madre, una hermosa niña de ojos azules, cabellos oscuros y labios rosas; dejo a todos atónitos, al pensar que esa niña era de Tomas
—Todos nos miran... Has acertado
Entre dientes en heredero Mastronardi dijo esto a su amiga, quien solo asintió y tomando la mano de la infante y Tomas, se desplazo hasta el lugar que les fue asignado para ella
Ella quería reír de manera descarada al ver el asombro de todos, no sólo los había dejado sin palabras, sino que desviaria un poco la atención de todos, al imaginar que el padre de Agatha era Tomas y no Massimo, quien sintió su sangre hervir al ver a su ex esposa con su mayor enemigo
Uno que se ganó hacia un par de años atrás, al verlo muy interesado en Aradia, cuando aún era su esposa; lo cual no sirvió de mucho, porque años después, todo apuntaba a que ella le correspondió y hasta una niña tuvo de el, lo cual lo hizo sentir fatal
Parecían ser una hermosa familia, feliz y Aradia se veía mejor que nunca, la hermosa dama parecía una estrella de cine, lo cual solo lo llevó a respirar pesadamente y observar a Vivían, quien jamás espero ver algo así; De manera cizañosa realizo un comentario que hizo que su prometido, Massimo Herrera tensada su mandíbula
–Es evidente que Aradia es una vividora... no perdió tiempo y apenas se separó de ti corrió hacia Tomas y al parecer les fue fructífero, por que hasta una hija tuvieron
La mirada de Massimo, siguió a Aradia quien pasaba justo en ese instante frente a él, tomando a la niña de su mano y a Tomas, quien llevaba su mano en la espalda baja de su ex esposa; lo que le causa una descarga de ira en todo su cuerpo
Sinceramente el sabía que Vivían solo era una mentirosa ¿Vividora? si Aradia lo menos que le importaba en esa vida era el dinero, de hecho, antes de desaparecer de la faz de la tierra, el le ofreció una manutención para que viviese tranquila, y ella solo lo rechazo; asi que por dinero no estába con Tomas Mastronardi
Después de murmurar un par de segundos después por la asombrosa llegada de Aradia, el hombre de Dios solo aclaro su garganta y dando inicio al sermón de despedida, todos tuvieron que cerrar su boca unos segundos, solo para despedir al abuelo King
*** ***
–No se si amarte o temerte...
Depositando un sonoro beso en la mejilla de Aradia, Tomas comentó esto al finalizar la ceremonia y sepultar al abuelo; todos los presentes se hallaban en grupos charlando un poco sobre la llegada escandalosa de la heredera King
Solo ella se mantuvo alejada con su amigo Mastronardi, fingiendo ser una pareja amorosa, lo cual el hacia encantado, al no sólo tenerla cerca, sino poder aprovechar la oportunidad para tocar a esa mujer que el amaba en silencio y que tal vez jamás le correspondería
–Prefiero la segunda... El amor aveces se acaba... pero el temor... Te mantiene Vivo, te hace ser leal muy a pesar de no querer hacerlo, solo por miedo a no ser destruido
Los labios de Aradia se curvaron en una sonrisa, cuando a lo lejos, noto como su ex esposo se zafaba del agarre de su hermana y se alejándose un poco de la multitud, la dejo furiosa
A ciencia cierta desde lejos era imposible adivinar el motivo de su molestia, pero en realidad, la insistencia de vivían en dejar a Aradia como una mujer regala, fue lo que ocasionó la ira del señor Herrera
–¡Mami! ¡Mami! estoy cansada... tendo sueño
Tirando del vestido de su madre, la hermosa Agatha empezó a frotar sus ojos y logrando que Tomas se acercara a ella y la cargase en sus brazos, un par de minutos después, esta cayó rendida
–Llamare al chófer para que venga por ella y la lleve con su nana
Sacando su teléfono con su mano libre, Tomas llamó al caballero y cuando esté estuvo a punto de llegar, se separó de su supuesta esposa, solo para entregarle a la niña... ocasión que aprovecho Massimo para acercarse a su ex esposa, solo para reprocharle un poco que ella se hubiese fijado en ese hombre mujeriego que era su enemigo desde ese entonces
–¡Te ves feliz con Mastronardi!... pero ¿Sabes algo curioso?.. tu niña esta pequeña ¿Qué edad tiene? ¿3? ¿4? cualquiera que la viese pensaría que es mi hija... no sólo compartimos el color de ojos, sino que tiene justo la edad de nuestra separación
El corazón de Aradia se detuvo justo en ese segundo, si algo sabía de Massimo, era que este no era estúpido y era por esto que era uno de los empresarios más cotizados de la ciudad.
Su intención al llegar con Tomas no sólo era hacerlo enfurecer, sino también desviar la atención de su paternidad, lo cual no funcionó mucho, ya que después de su reciente pelea con vivían y caminar un poco por el cementerio, los observó desde la distancia y algo en su interior le decía que allí estaba algo mal, y esto era que esa niña no era de Tomas, sino de el... Seguro no estaba, pero algo en su interior le gritaba que no estaba errado
No sólo el hecho de que Aradia no estuviese con el lo molestaba, a quien dejo ir en un momento de debilidad, cegado por el odio muy a pesar de sus sentimientos, sino que ahora, estaba con Tomas
Aradia solo sonrió burlona sin voltear a verlo, ella sabía como hacerlo perder el control y el simple hecho de llegar allí con otro, lo había hecho; sino que eso aun no terminaba y ella no sólo acabaría con el, sino con todos los demás que la lastimaron en un pasado
–¿Importa la edad de mi hija ahora?
Enarcando una ceja, la heredera King preguntó, y acercándose a Massimo, esta solo elevo sus manos con elegancia y colocándolas alrededor de su cuello, arreglo este que se hallaba desprolijo; una extraña corriente recorrió el cuerpo de Herrera al sentir la cercanía de Aradia y reteniendo el aire, solo se quedó estático al sentir la tentación de besarla, hacerla temblar entre sus brazos, como lo hacia en el pasado, pero se contuvo
En esta ocasión no sería tan estúpido como años atrás, que cada vez que la hacia suya, solo para hacerla lamentarse por su error, susurraba el nombre de su hermana y no el de ella; por supuesto que lo hacía apropósito, solo para lastimarla, pero ese error no lo cometería de nuevo
—Si importa...
Imaginando los mil y un escenarios en donde la besaba, Massimo se forzó a responder y finalizado de arreglar su cuello, Aradia sonrió haciendo sentir, una sensación extraña en su pecho
—Para mi no... ¿Y si soy feliz con Mastronardi?... más de lo que jamás imagine que sería
Esta respuesta hizo que Massimo solo tensara su mandíbula y llegando a sus espaldas, el mencionado solo aclaro su garganta, lo cual solo ocasionó que Aradia le sonriera una última vez y se separara de el, para regresar con su supuesto esposo.
–¿Nos vamos preciosa? la niña fue enviada a casa... así que nuestro tiempo de pareja empieza
Intentado molestarlo y disfrutando la cara de molestia de Herrera, Tomas tomo la mano de Aradia y depositando un casto beso en esta, ella solo asintió
–¡Perfecto! entonces no esperemos más
Guiándola hacia su auto, ambos empezaron a caminar y dándole una última mirada de Massimo, Tomas sonrió al ver que había logrado su cometido, hacerlo rabiar
Por fortuna el abuelo había sido sepultado y colocando en marcha el auto Tomas, la mujer sonrió al ver que la primera parte de su plan apenas iniciaba