NARRA BRADEN HAWTHORNE Había soñado con este momento millones de veces. En mis sueños, la había visto detrás de la puerta cada noche; la había soñado cruzando el cerco de la propiedad, la había soñado en medio del huerto, recogiendo huevos en los gallineros, en la cocina cocinando aquellos panqueques que parecían cauchos y durmiendo en mi cama. Había tenido todo tipo de sueños con ella; sueños normales y también eróticos, muy húmedos y tan ardientes, que a media noche me despertaba sofocado, sudando y con el corazón agitado, deseando poder desfogar todo aquel fuego que se arremolinaba en mi cavidad torácica y en mi entrepierna. Fue por eso que, esa noche, cuando la vi detrás de la puerta, estuve seguro de que me había quedado dormido en el sillón de la pequeña sala de la cabaña y estab

