NARRA BRADEN HAWTHORNE —¿En serio eres real? —pregunté, todavía confundido y creyendo que era irreal. Es que era tan difícil de creer que ella estuviera frente a mí y me estuviera diciendo que me amaba, después de todo lo que había sucedido entre los dos. Cuando la había visitado en la cárcel, llegué a pensar que sí se había enamorado de mí, por como hablaba y actuaba. Tuve una leve esperanza, pero, días después recibí la solicitud de divorcio que ella había enviado y esas esperanzas se fueron a la mierda. Luego, escuché la conversación que tuvo con Keir, cuando él le preguntaba si se había enamorado de mí. Ella me vio y desvió la mirada. Su actitud daba a demostrar que estaba molesta y que no quería que yo escuchara su conversación. No necesité más para entender que simplemente no me qu

