NARRA LEYLA HAWTHORNE Era doloroso volver a escuchar toda aquella historia de lo que había hecho, pero también me daba mucho alivio. Estaba segura de que después de la confesión de Braden y de que Keir había discrepado en su declaración, no había nada que pudiera salvarnos de ser condenados. Braden no había dejado de verme durante todo el tiempo que habló. Podía ver en sus ojos todo el dolor y todo el sufrimiento que estaba pasando al hacer semejante sacrificio en contra de lo que él quería. Jamás iba a tener cómo pagarle todo, tanto lo que había hecho, como este último sacrificio al que prácticamente lo había empujado a realizar. Cuando se puso en pie para regresar a su asiento, otra vez me miró y... Dios, si no quería ir a donde él, abrazarlo y llenar sus mejillas de dulces besos que

