VISITA CARCELARIA

1332 Palabras

NARRA LEYLA HAWTHORNE Quién iba a decir que estar haciendo nada, más que estar sentada y a la espera de que alguien venga a corroborar que, efectivamente, soy una ladrona y una estafadora, iba a volver el tiempo sumamente lento. Había perdido la noción del tiempo, pero podría haber jurado que llevaba una eternidad sentada en aquella celda. No sabía si todavía era de día o si ya había caído la noche. Allí adentro no entraba ni un solo rayo de luz proveniente de afuera. Tenía mucha hambre y recordé que no había comido absolutamente nada en todo el día. Mi estómago gruñía con fiereza y me sentía como debilitada, sin nada de fuerzas. La cabeza me dolía con la misma intensidad que me dolía el estómago. Con el hambre que me cargaba, bien me hubiera devorado una pelota de haggis sin rechistar.

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