NARRA LEYLA HAWTHORNE Me desperté con la idea de que, a pesar de que iba a ser enjuiciada, ese día iba a ser grandioso. ¿Me estaba volviendo loca? Probablemente, porque otra persona en mi lugar quizá habría estado llorando, sumergida en desesperación o angustiada. No era mi caso. Había estado esperando que aquel día llegara con muchas ansias. Lo que más esperaba era que se le pudiera devolver todo, o al menos la mayor parte de su dinero a Braden. Me despertaron temprano para que pudiera bañarme y vestirme apropiadamente para ir a la corte. Habían enviado una muda de ropa formal de la casa de Braden. Cuando estuve lista, dos policías me custodiaron fuera de la penitenciaría, siempre manteniendo mis muñecas esposadas. Nos subimos a una patrulla y en ella me llevaron hasta La Corte. Me so

