Pov SorenLa tensión en el aire era palpable desde que Dereck había puesto un pie en los territorios de nuestra manada. Mi paciencia, que siempre había sido considerable, estaba al borde del colapso. —¿Tienes una loba omega llamada Alex? —preguntó por cuarta vez, aunque con un ligero cambio en su entonación, como si pensara que al variar su forma de decirlo obtendría una respuesta diferente. Mi mandíbula estaba tensa, mis dientes apretados. El sonido del nombre en su voz era un insulto. Él no tenía derecho a pronunciarlo. No después de lo que le había hecho. —No hay ninguna omega con ese nombre aquí —respondí, mi voz firme, aunque ya no tan controlada como la primera vez. El beta de Dereck, parado a un lado con los brazos cruzados, lanzaba miradas acusadoras, como si tratara de encontra

