Pov Alex “¡Deja de llamarme pajarito! Mi nombre es Alex”, grité por enésima vez en el día. Pierce era un completo fastidio. Desde que había llegado a esta maldita manada, no había tenido un momento de tranquilidad con él rondándome. ¿Qué clase de adulto le pone apodos tontos a alguien que acaba de conocer? —Pajarito, mejor come —dijo señalando un plato repleto con fruta, hot cakes y huevo revuelto. Sus ojos verdes me miraban con un destello travieso, pero había algo más profundo allí, algo que me descolocaba. Miré el plato como si tuviera algo peligroso escondido. “¿Por qué tanta comida? No soy un caballo.” Crucé los brazos, sin intención de tocarlo.—Porque necesitas energías. Aquí no dejamos que nadie pase hambre. —Respondió tan tranquilo que, por un segundo, me hizo sentir culpable

