Se hundió en mi trasero sin ninguna contemplación. Un grito salió de mis labios al sentirlo. —Calla, esto es lo menos que te mereces. – dice y comenzando a moverse—. Tu no sabes cuanto disfruto castigarte. —Por favor… —suplico. —Disfrútalo —dice jadeante. Subió una de mis piernas sobre la cama sin dejar de penetrarme. Rozó sus dedos por mi hinchado clítoris, gruñó y hundió dos de sus dedos en mi coño. Comenzó a arremeter en el fuerte, comencé a dar puños en la cama. Lo estaba haciendo a lo bruto, hunde y saca sus dedos sin importarle nada. Sale de mi haciendo que sintiera alivio. —Voltéate —dice con voz excitada. Me volteo, este acomoda mis piernas sobre el borde de la cama y las abre lo más que puede. Busca su celular para tomarme una foto. Sonríe satisfecho y me la muestra. S

