Varias horas habían pasado y Austin no había visto a Sierra, ella tampoco fue a su oficina a ‘‘Molestarlo’’ como el solía decir, pero estaba algo inquieto y no sabia cual era la razón, por su parte Sierra estaba concentrada y absorta en las explicaciones que le daban quienes serian próximamente sus asistentes, tratando de tomar notas de todo, esto la ayudaba a memorizar…
- A parte de todo tendrás que juntarte constantemente con el señor Chan…- afirma Jae mirándola.
- ¿Con Henry?- indaga Sierra reconociendo su apellido.
- Si, el es el jefe de publicidad de la empresa, nada se le escapa…- remarca Jae.
- Que envida, quisiera trabajar todo el tiempo con Henry Chan, él es como un sueño…- dice Ann y suspira.
- Jae hace una mueca de desaprobación- Lo dices como si trabajar conmigo fuera una pesadilla.
- Tampoco es una bendición…- se burla Ann.
- Sierra se ríe- Sera muy divertido trabajar con ustedes…- el sonido de un leve pitido la interrumpe- ¿Qué es eso?- dice buscando la fuente del sonido.
- Es mi reloj…- dice Jae apagándolo- Significa que casi es hora del Té latte del señor Blake…- dice y mira a su compañera- Es tu turno…- ve que ella asiente.
- ¿Un Tee Latte?- indaga Sierra sorprendida- ¿Pero cuantas bebidas necesita este hombre en las mañanas?- dice sorprendida.
- Esta es especial, ayuda al señor Blake a mantenerse concentrado…- dice Ann levantándose de su sitio- O eso dice el…- se burla.
- Te acompaño…- dice Sierra levantándose también.
- No es necesario, este es nuestro trabajo…- afirma Ann.
- Saber nunca esta demás…- dice Sierra sonriéndole, ve que ella asiente sonriendo también y la sigue hasta la cocina de la oficina.
En la cocina Sierra observa con detenimiento cada paso que daba Ann, a duras penas había aprendido a cómo utilizar la cafetera automática y ahora tenia que aprender a cómo utilizar una maquina más elaborada, veía como la chica encendía el mecanismo de vapor de la maquina para fundir el té con la leche…
- ¿No sería más fácil si lo mandan a comprar a algún lugar?- Indaga Sierra dándose por vencida con la idea de hacer el famoso té.
- Para eso tendríamos que encontrar un lugar que le gustara y eso es muy complicado, el que le hacemos nosotros le parece medianamente decente así que esta bien…- afirma Ann terminando de servir la bebida en una taza y la toma entre sus manos- Tengo que irme, ya vuelvo…- dice yéndose lo más rápido que puede.
- Sierra hace un puchero, luego recuesta la cabeza en el mostrador de granito y susurra para sí misma- Ni siquiera es medio día y ya estoy cansada.
- Si trabajas para Austin tendrás que acostumbrarte…- Dice Henry luego de haberla escuchado, estaba parado justo frente a ella del otro lado del mostrador.
- Sierra del susto levanto rápidamente la cabeza mirando al chico sonriente delante de ella- Me asustaste…- dice poniéndose una mano en el pecho- No esperaba que nadie me escuchara.
- Lo siento, pero fue inevitables, te veías adorable…- dice Henry enternecido y la ve sonrojada- Y también cuando te sonrojas como ahora…- afirma.
- Sierra cubre sus mejillas con sus manos aún más avergonzada- Lo siento, me escuchaste quejarme y ni siquiera llevo un día…- dice tratando de esconderse con su largo cabello también.
- No tienes que disculparte conmigo…- dice el pasando del otro lado del mostrador hacia la cocina- Es comprensible si nunca habías trabajado como asistente o secretaria…- dice buscando 2 tasas en el estante.
- De hecho, jamás había trabajado en toda mi vida, así que no tengo idea de nada…- confiesa ella.
- Entonces no seas tan dura contigo misma, es comprensible, eres muy joven y de buena familia, iras aprendiendo con el tiempo…- dice el alentándola y dándole una sonrisa amable.
- Gracias por darme ánimo, prometo hacer mi mejor esfuerzo…- dice ella sonriendo.
- Esa es la actitud…- dice el sonriendo- Para mi es un placer ayudar a una hermosa chica como tu…- le guiña un ojo- ¿Café?- le ofrece con su típica sonrisa coqueta.
- No gracias, no me gusta el café como tal, pero si me gusta el capuchino…- afirma ella.
- Entonces sale un capuchino enseguida…- dice el sonriendo y poniéndose manos a la obra.
- ¿Sabes como preparar un capuchino?- indaga ella sorprendida.
- Por supuesto, es bastante sencillo, ¿De quién crees que fue la idea de traer esta máquina?- dice el mientras prepara su bebida.
- Eres una caja de sorpresas…- dice ella tomando asiento del otro lado del mostrador.
- Y eso que solo has visto la cubierta…- dice el dedicándole otra de sus sonrisas.
Sierra no puede evitar reírse, aunque era muy coqueto y tenia pinta de mujeriego… Henry era muy amable, agradable y gracioso, el típico amigo con el que no te aburres, era extraño que alguien tan extrovertido y abierto como el fuera el mejor amigo de Austin, su esposo no era mala persona, pero a veces era muy serio y agrio, sus personalidades chocaban mucho por eso, Henry preparo el capuchino de la chica y un café para él, cuando estuvieron listos le dio la taza a la chica y se sentó frente a ella del otro lado del mostrador, observando como ella utilizaba bastante azúcar…
- Muchas gracias, huele muy bien…- dice ella sonriendo, mezcla bien el contenido de la taza y lo prueba- También esta delicioso…- dice sorprendida por el sabor.
- Me alegra que te guste, aunque con tanta azúcar es imposible que sepa mal…- le sonríe Henry, en ese momento ve que ella se pone el cabello tras la oreja dejando a la vista sus hermosos lunares en la esquina del ojo derecho- Que bonitos…- dice mirándolos.
- ¿Qué?- indaga Sierra confundida.
- Tus lunares…- dice Henry sin poder apartar la vista de ellos- Son hermosos, ¿Cómo es que no los había visto antes?
- Generalmente los cubro con maquillaje, es una costumbre…- afirma ella tomando de su taza.
- ¿Por qué querrías cubrir algo tan hermoso?- indaga el curioso.
- Por costumbre…- afirma ella y procede a explicarse- Como te has dando cuenta soy un tanto diferente a los demás, por mi cabello, mi color de ojos y otros rasgos occidentales que tengo me hacen resaltar entre los demás…- dice y nota que tiene su atención- Cuando estaba en secundaria llamaba mucho la atención por mi aspecto, cosa que no me gustaba y aun no me gusta mucho, por eso cuando estaba en secundaria a veces utilizaba lentes de contacto marrones, teñía y ponía mi cabello lacio, también tapaba mis pecas y lunares para parecer más común, aunque los demás conocían mi aspecto real, al menos no estaban mirándome todo el tiempo, cuando salí de la escuela comprendí que no tenía mucho caso ocultarme, pero a veces aun oculto mis lunares porque son un rasgo bastante distintivo en mí, hacen que la gente me mire aun mas y eso me pone algo incomoda…- confiesa.
- La gente te mira porque eres hermosa…- afirma Henry- Aunque te cambies el color de cabello, el color de ojos y tapes todas las pecas y lunares de tu rostro, tu seguirás siendo hermosa, si quieres ser actriz debes acostumbrarte a que todos te miren, tienes una belleza inusual y unos rasgos diferentes para ser coreana, pero eso te hace especial.
- ¿Eso crees?- dice ella mirándolo.
- No lo creo, estoy seguro…- afirma el sonriéndole, recibiendo también una sonrisa como respuesta.
- Suena muy bonito cuando lo dices…- dice ella sonrojándose.
- ¿Perdiendo el tiempo en tu primer día?- dice Austin entrando a la habitación.
- Estoy tomando un descanso, además aun no empiezo a trabajar formalmente así que no me molestes…- dice ella mirándolo con molestia- No sabía que ser tu secretaria era tan difícil, ¿Cuántos años tienes? Creo que un bebé necesita menos cuidados y atenciones que tu…- afirma ella burlándose.
- ¿Te atreves a hablarme así? Soy tu jefe…- se queja Austin.
- Técnicamente aun no lo eres así que puedo decirte lo que se me de la gana…- dice ella mirándolo mal.
- No tienes el mínimo de respeto por tus superiores…- dice el dándole una mirada asesina como respuesta.
- ¿Qué eres? ¿Un anciano? No me hagas reír…- dice ella burlándose y se levanta tomando la taza con su capuchino- Espero que me lleves a un buen lugar para almorzar, me muero de hambre…- dice y mira a Henry- Gracias de nuevo por todo, nos vemos más tarde…- le sonríe y se va.
- ¿Por qué eres tan tosco con ella?- indaga Henry mirando a su mejor amigo- Ella es tan dulce y amble, tu solo la molestas.
- La relación que tengo con mi esposa no es asunto tuyo, mejor ponte a trabajar en vez de perder el tiempo con los empleados…- dice Austin mirándolo enojado.
- Que genio…- dice Henry burlándose- Estas de muy mal humor esta mañana, relájate o te saldrán arrugas…- dice mirándolo.
- ¿Quién es tu mejor amigo? ¿Ella o yo?- dice Austin molesto- Deja de coquetear con ella…- dice algo ofuscado.
- ¿Por qué? ¿Te gusta?- indaga Henry para molestarlo.
- Claro que no…- dice Austin rápidamente- Es incomodo porque estamos casados…- afirma.
- Tranquilo, no estaba coqueteando con ella…- asegura Henry- Solo estábamos hablando, es una chica muy simpática e inteligente, creo que su compañía te vendrá muy bien…- asegura, se levanta, se va con su taza y agitando la mano libre antes de que su mejor amigo refute.
Austin suspira y piensa que, aunque a veces piense que ella es algo infantil y grosera, realmente era simpática y le agradaba a la gente, cosa que le aliviaba, al menos su esposa no era alguien difícil de tratar por frívola o tímida, realmente le aliviaba…
Paso una semana en la que Sierra se preparo realmente lo mejor que pudo, aprendió todo lo básico que necesitaba para trabajar junto a Austin, pero el parto de Ha Rin llego más rápido de lo que pensaron, porque tan solo la madrugada del martes de la semana siguiente se les informo que ella había dado a luz…
- Ven conmigo…- dice Sierra en su casa verificando el regalo que tenia para la reciente madre- A Ha Rin le dará mucha alegría saber que su jefe al menos la aprecia…- afirma.
- No voy a ir, estoy muy ocupado…- dice Austin revisando unas estadísticas en su Ipad.
- ¿Cómo puedes ser tan mezquino? ¿Cuánto tiempo tiene Ha Rin trabajando para ti? ¿5 o tal vez 6 años? ¿Cómo puedes ser tan malo?- dice ella frunciendo el ceño y ve que el la ignora- De acuerdo…- dice tomado los peluches y globos- Iré a verla y le recordare lo mala persona y lo tacaño que es su jefe…- se burla y se va caminando hacia la puerta.
- ¿Me acabas de llamar tacaño?- dice el sorprendido- Ya verás…- se levanta tomando su saco.
- ¿Qué? ¿Ahora quieres ir?- dice Sierra viendo que su plan para provocarlo funciono.
- Dame eso…- dice arrebatándole los regalos- Son mas grandes que tu…- dice y atraviesa la puerta primero- Yo te llevo, pasaremos por una floristería de camino…- dice adelantándose.
- Sierra sonríe- Sabia que funcionaria…- dice para sí misma y lo sigue.
Llegaron al hospital repletos de flores y regalos, cuando llegaron a la habitación tocaron la puerta y entraron cuando escucharon el paso…
- ¡¡Ha Rin!!- dice Sierra sonriendo mientras entra- Felicidades por tu bebé…- dice emocionada.
- Señorita Sierra que agradable sorpresa…- dice, sonríe y ve a Austin detrás de ella- Señor Blake no esperaba verlo aquí…- dice tratando de enderezarse.
- No te preocupes, no te esfuerces…- dice poniendo los regalos y las flores a un lado junto con Sierra- Vine aquí para también darte el hora buena, felicidades, esto también es para ti…- le extiende un chuque con una generosa suma de dinero y sonríe.
- Muchas gracias a ambos, no era necesario…- dice Ha Rin sonriendo conmovida.
- Es lo menos que te mereces…- afirma Austin siendo amble.
- Supe que tuviste un niño, ¿Él está ahí?- dice Sierra señalando la cuna del hospital.
- Si, ¿quieres cargarlo?- indaga Ha Rin mirándola.
- ¿Puedo?- dice Sierra, le brillan los ojos y al ver que ella asiente se acerca a la cuna- Es hermoso…- dice al verlo y lo toma con cuidado entre sus brazos- Es tan pequeño y frágil…- dice conmovida mirando al pequeño en sus brazos- Hola hermoso, yo soy tu tía Sierra…- dice hablándole y sonriéndole al pequeño.
- Que sorpresa, está tranquilo, parece que le agradas, llora cuando las enfermeras lo cargan…- dice ella riendo- Se ve hermosa con un bebe en brazos ¿No cree señor Blake?- le susurra a su jefe y lo mira.
- Si, bastante hermosa…- susurra Austin de vuelta sin apartar la vista de la chica.
Un par de horas después ambos salieron del hospital, mientras iban en el camino…
- Tengo que volver a la empresa, ¿Quieres ir conmigo?- indaga el con la vista puesta en el camino mientras conducía.
- No, tengo algunas cosas que hacer…- afirma ella mirando su reloj- Como mañana empieza oficialmente mi trabajo como tu secretaria tengo que atender algunos asuntos antes…- Toma su celular y manda un mensaje.
- Entonces, ¿Quieres que te lleve a casa?- indaga el con la vista en el camino.
- Sierra escucha la notificación de un mensaje y lo lee rápidamente- Mejor no…- responde y ve hacia la ventana- Puedes dejarme por aquí…- afirma ella.
- ¿Por aquí?- indaga el nuevamente esta vez sorprendido observando la zona en la que estaban ya que era bastante alejada de casa.
- Si…- confirma ella, espera a que se estacione, escucha la nueva notificación de otro mensaje y al leerlo una sonrisa se dibuja en su rostro- Tampoco me esperes para dormir, puede que llegue tarde o tal vez no llegue…- se quita el cinturón y se dispone a salir.
- Austin la toma del brazo frenándola- ¿De que hablas? ¿Dónde piensas pasar la noche?- dice y ve que ella levanta una ceja así que la suelta- Lo digo porque mañana empiezas a trabajar y no me parece que te vayas de fiesta un día de semana.
- ¿Quién dijo que iría de fiesta?- dice colocando su bolso en su hombro- Hare algo mucho mas divertido…- dice con una sonrisa y sale rápidamente sin darle tiempo a responder.
Sierra se apresuro a tomar un taxi para salir de aquel lugar, todo ante la mirada atenta de Austin quien aún no se había ido y lo hizo solo cuando la vio salir de allí, Sierra en realidad fue a reunirse con Sabrina, quien le ayudaría a conseguir un nuevo guardarropa para el nuevo cargo que ocuparía el día siguiente, Sierra no tenia mucho sentido de la moda empresarial por así decirlo, mientras que su prima era mas sofistica y elegante, por lo que su ayuda le vendría muy bien, por otro lado Austin se paso el día distraído e intranquilo pensando en donde y que estaría haciendo la pequeña Sierra al darle una respuesta tan sugerente, la forma en la que pensaba en ella era un tanto protectora, como si en vez de una esposa estaría casado con una niña, cosa que en cierto modo no era muy alejada de la realidad…
La noche llego rápidamente, Austin llego a casa como de costumbre y le parecía extraño no escuchar la voz de Sierra dándole la bienvenida como solía hacer, se sentía estúpido por la leve sensación de vacío que le dejaba no sentirla o escucharla, ya que mientras estaba en entrenamiento la veía todo el tiempo y la escuchaba al menos reír ya que siempre lo hacía, en ese momento sacudido la cabeza concentrándose, no debía tener ese tipo de pensamientos ya que al fin al cabo no eran más que socios temporales, por otro lado Sierra después de un día de compras realmente largo, se dejo caer en uno de los sofás del enorme apartamento de Sabrina, la cual imito su acción a su lado, ambas estaban cansadas y aun le quedaba la tarea más difícil para la antes mencionada y era enseñarle un poco de compostura a su increíblemente rebelde y joven prima, cosa que le costó un poco, pero después de varias horas logro que algo se le quedara… Esa noche Austin estuvo muy inquieto ya que Sierra evidentemente no llego a casa…
A la mañana Siguiente fue a su habitación pensado que tal vez había llegado muy temprano, pero todo estaba exactamente como el día anterior, lo que significaba que aún no llegaba, por lo que se preparo y desayuno para irse a la oficina, en el camino se preparaba para darle el regaño de su vida, cuando llego como de costumbre todos lo recibían a su paso, incluyendo a Ann y Jae, echa un vistazo al puesto de Sierra y este parecía un poco movido lo que le llamo la atención por un minuto, pero no le dio importancia, cuando entro a su oficina se detuvo a pocos metros de la puerta ya que su vista se fijo en una hermosa y atractiva mujer pelirroja la cual terminaba de acomodar unos documentos en su escritorio, esta levanto la vista y al verla mejor se dio cuenta, esa mujer no era mas que Sierra, llevaba un hermoso conjunto ejecutivo de falda color Salmon, blusa color blanco y chaqueta a juego con la falda, su largo y rizado cabello pelirrojo estaba perfectamente planchado y peinado adelante, mientras que el resto caía sobre sus hombros y espalda, su maquillaje sencillo con labios pintados de un rosa magenta la hacían lucir aun mas preciosa, todo mejoro cuando su típica sonrisa adorable apareció…
- Buenos días señor Blake, bienvenido…- dice sin quitar la sonrisa de su rostro.
Austin pestañeo un par de veces tratando de asimilar la situación, ella lucia más madura y hermosa, diferente a la Sierra que veía diario, echo un vistazo detrás de el a ver si había alguien mas para justificar la formalidad de sus palabras, pero estaban solos…
- Buenos días…- contesto un tanto dudoso de su respuesta y se acercó a su silla para tomar asiento, durante el trayecto observo que todo el tiempo la chica mantenía una postura recta y un semblante profesional.
- ¿Ya tomo café?- indaga ella y ve que el niega- ¿Quisiera que le prepare uno este momento?
- De acuerdo, ¿Qué esta pasando?- indaga el desconcertado- ¿Quién eres tu y que hiciste con la verdadera Sierra?
- Sierra deja escapar una carcajada ya que le causo gracia su reacción- Sigo siendo yo pero con una actitud más profesional…- dice relajando sus facciones y se sienta en el escritorio frente a el- Necesitas una secretaria y una cara para relaciones públicas, ¿Qué te parece esta actitud y esta carita?- dice señalándose.
- Realmente eres tú…- dice el suspirando- Es una buena actuación frente al público, Debido a esto…- dice señalándola de pies a cabeza- No llegaste a casa ayer.
- Sierra asiente- Te dije que tenia algunas cosas que hacer y una de ellas era encontrar un nuevo guardarropa para trabajar, necesitabas alguien que pareciera y se comportara más como una adulta…- cruza las piernas haciendo que su falda se suba más- Austin le mira las piernas desnudas y se sonroja un poco- Eres tan lindo…- se burla y pone la agente encima de ellas pasando las páginas- Antes que lo preguntes, tienes una reunión a las 10:00 am, a las 12:00 pm tienes un almuerzo de negocios con el CEO de Pzion, a las 2:00 pm tienes una reunión con los ejecutivos de la sucursal en Taiwán, a las 5:00 pm tenemos que ir al centro comercial de Contrel, tienes que dar el visto bueno a la nueva mercancía y a las 8:00 pm al fin tienes la cena con Dj KD, no llegues tarde, odia la gente impuntual, no se como no me ha mandado a la goma…- se burla- Bueno eso es todo, ¿Vas a querer el café?- indaga cerrando la agenda.
- ¿Tu lo vas a preparar?- indaga el y ve que ella asiente, así que presiona el botón de su teléfono en el escritorio- Ann…- dice mirando a la pelirroja.
- ¿Si señor?- indaga la joven por el interlocutor.
- ¿Podrías traerme un café?- dice viendo la mirada sorprendida de la chica.
- De inmediato señor…- dice la chica cortando la comunicación.
- Con un no bastaba…- dice Sierra indignada bajándose del escritorio y se arregla la falda- Que sepas que ya no volveré a ofrecerme para prepararte nada…- se encamina hacia la puerta, se detiene antes de abrirla y lo mira- Al cabo ni quería…- dice y se va.
Austin no puede evitar reír por la actitud infantil de la chica, le resultaba adorable, le gustaba molestar, a veces era bastante fácil, al joven empresario no le disgustaba el café que estaba preparando todas las mañanas su joven esposa, pero verla refunfuñar y hacer pucheros le merecía la pena.
Conforme fue pasando el día, Sierra acompañaba a Austin a todos sus compromisos, era presentada como la encargada de relaciones publicas por lo que desde el primer día cumplía con sus obligaciones, ya para la hora de la cena con Dj KD eran las 7:30 cuando Sierra le recuerda a Austin el compromiso y la añadidura de la puntualidad que caracterizaba a su viejo amigo, ambos salieron del centro comercial rápidamente subiéndose al auto el cual era conducido por su chofer personal…
- Saliendo ahora definitivamente llegaremos a tiempo…- afirma la chica acomodándose en el asiento de auto.
- ¿Iras conmigo?- indaga sorprendido.
- ¿Bromeas?- dice ella sacándose la blusa de adentro de la falda- Si llegas sin mi te comerá vivo, no conseguirás mas que un no como respuesta…- dice esta vez soltando la parte del cabello que tenía recogido y peinándose con las manos.
- ¿Qué haces?- indaga el viendo como se desarreglaba y cambia su pulcro aspecto por uno más desordenado.
- Conozco a Jae Dan…- dice mirándose al espejo retrovisor del auto terminando de arreglarse- Esta es más o menos la Sierra que el conoce…- al terminar voltea a mirarlo- Conmigo a tu lado, nada saldrá mal, lo prometo…- sonríe confiadamente.
Y así comenzaba la noche, con esa promesa y determinación, Austin ponía en las manos de Sierra su destino, ¿Lo conseguirá?
CONTINUARA...