Viviana
Esto de levantarme a las 5 de la mañana, para estar con Germán a las 6, no es un buen trato para mi buen humor. Llego a la empresa, veo mucha gente en el gimnasio, era enorme, lleno de máquinas, de cuadriláteros, zonas de colchonetas y de escalar, jamás me imagino que todo esto podía estar aquí. Las chicas todas vestidas con ropa ajustada fluorescente, como si temieran perderse, yo bien sencilla con mis calza larga oscura y una remera blanca con un top abajo, y unas zapatillas, las más cómodas que encontré, lo divisó a Germán conversando con unos chicos que están en las pesas, me voy acercando, cuando por fin me ve, y me hace una seña para que lo siga, despidiéndose de los chicos.
Cuando llego a su lado.
-Buen día, donde puedo dejar mi bolso? -llevaba lo típico, toalla, un cambio de ropa, y agua-.
-Hola Viví, -me da un beso en la mejilla, cosa que primera vez hace, antes no nos habíamos visto fuera del horario laboral- tengo una sala especial, ahí tenemos casilleros propios.
-Bien -era una sola como un mini gimnasio, la diferencia que todo el piso estaba cubierto por un piso blando, salvo un pasillo que nos llevaba a los casilleros y otros lugares puntales-.
-Deja tus cosas y quítate el calzado, si quieres puedes dejarte las medias.
-Esta bien-hago lo que me pide, él ya me estaba esperando en el centro de la sala, estábamos solos, el lugar tenia espejos por todos lados.
-Vamos a empezar con algo simple, si vengo de frente y te quiero atacar, que haces?
-Poner mis dos brazos, para mantener un cierto margen de distancia -iba realizando los movimientos, mientras él trataba de abalanzarse sobre mi-.
-Bien, si vas caminando y te tomo del pelo -lo hace con firmeza, pero sin provocarme dolor-.
No hago fuerza, tomo su mano y la pego aún mas a mi cabeza, me giro por fuera de manera energética, y realizo la mímica de que lo golpeó en la cara y logro que me suelte el pelo.
Así estuvimos al menos dos horas, con simulacro de ataque de cuchillos o de otros elementos. Hasta que se dio por satisfecho.
-Pero por qué no dijiste que si sabias de defensa personal?
-Para que el jefe no te pida otra cosa, además me venía bien repasar y entrenar las técnicas. Sabes por qué el jefe quería que me entrenes?
-No lo sé con certeza, supongo porque quedas hasta tarde en la oficina y andas en moto sola. También el ser su asistente personal o mano derecha, te pone en una posible situación crítica, es común, que cualquier ataque sea mas factible de ser realizado sobre los empleados que lo rodean, que sobre el CEO directamente, que tiene un mayor poder de accionar tanto en la justicia como en la investigación y para todo eso se necesita poder económico y contactos.
-Entiendo, tenemos que seguir con esto?
-Ya estas liberada de las clases, si es a lo que te refieres, pero si quieres venir a practicar, siempre puedes hacerlo.
-Si, ahora que se del gimnasio, seguramente venga de vez en cuando, pero realmente necesito mis sábados y domingos libres para descansar y estar en mi casa.
Se ríe
-Fue un cabrón Ciro en involucrarte en la apuesta.
-Si, más parecía un castigo para mi.
-La verdad, porque yo siempre doy clases los sábados, no es algo que haya salido de mi rutina.
-Que bueno confirmarlo -blanqueo mis ojos, demostrando mi descontento-.
Ambos reímos de la situación tan atípica.
Decidí irme a casa, sin darme una ducha en el vestuario, prefería ya volver a mi casa con mis cosas, no me gustaba usar baños que todo el mundo usa. Además, no había transpirado mucho, y al no usar transporte público, como para incomodar a alguien, si tenia mal olor, me despedí de Germán y me fui directamente a casa, a darme una ducha y tomar un buen desayuno, me lo merecía.
El lunes siguiente, el jefe aún no llegaba de su viaje, el Señor Salcedo ya estaban en la planta con la nueva maquina de reemplazo, con el tiempo que llevaría hacer las pruebas de que todo funcione como corresponde, rogaba que en ese lapso extra llegue el jefe a la oficina, para firmar el nuevo contrato que legales ya tenia preparado.
Ya pasaba el medio día y aún no daba señales de vida, cuando su avión a más tardar debería haber llegado a las 10 de la mañana, su teléfono estaba fuera del área de cobertura, no quería aún alertar a los subjefes o a la familia, porque esos viajes por cuestiones climáticas suelen demorarse. Esperaría un poco más, hasta que suena mi teléfono, veo que es su número.
-Hola, jefe, se encuentra bien?
-Hola, si ya voy en camino, tuvimos turbulencias y se retraso un poco el viaje. En 20 minutos ya estoy en la oficina. Ya llego Salcedo?
-Aún no.
-Bien, prepara la sala de juntas y que los abogados estén presentes.
Y antes que le respondí ya me colgó , llame a Galván para ver como iba todo, hasta ahora iban pasando todas las pruebas, al menos una media hora más faltaba para completar la última medición, le pregunté porque Salcedo estaba con ellos, le dijo que se quería asegurar de no tener una demanda de que sus máquinas no cumplen lo que ofrecen, sería una muy mala prensa y los afectaría un montón no seguir contando con el respaldo de esta empresa, y aún peor fallarle a su mejor cliente, más la perdida de confianza en sus productos. Sería una catástrofe para ellos. En cuanto terminaran me iba a informar, para esperarlos.
Eso me dio tiempo para ordenar el almuerzo, llamar a los abogados para que estén disponibles.
Por fin llegó el jefe, se veía bastante cansado, como descompuesto, siempre viaja y jamás lo vi en ese estado. Le informo de toda la situación, mientras esperábamos la llegada de Salcedo, firmaba documentos que tenia pendientes.
-Aquí están los documentos de mi viaje, necesito que los archives, después que Galván nos de el visto bueno, sobre la máquina, te voy a pedir que dirijas las reunión con Salcedo.
Tomo los documentos que me entrega.
-Esta bien señor, aquí esta la copia del nuevo contrato para que lo lea.
- Bien.
Lo deje en el escritorio, me parecía rara su actitud, no dije nada más, y salí de la oficina.
La reunión se realizó de manera ordenada, las dos partes estaban de acuerdo en las cláusulas que había agregado, y la desestimación y destrucción del primer acuerdo, en beneficio de ambas partes.
Luego de la firma, los presentes almorzamos, pero el jefe no probó bocado, luego en el brindis, por el restablecimiento de la confianza de ambas empresas, lo hizo con agua, diciendo que no estaba bien del estomago, que algo le cayó mal en el viaje.
Estaba agotada, pero aún tenía trabajo que hacer.
Luego de leer los nuevos contratos, me dirigí a hablar con el jefe. Entre una vez que escuché que me permitió el ingreso.
-Disculpe, tengo unas dudas y unas marcadas diferencia del contrato con los inversores que trajo, con él que usted llevaba.
-Lo sé, tuve que hacer algunas pequeñas concesiones.
-No me parecen que sean pequeñas concesiones, se comprometió a una producción que no tenemos la capacidad.
-Pero con la nueva maquina, llegaremos bien.
-Pero señor, usted sabe bien, que en los mejores de los casos, se verán reflejados los efectos dentro de un mes, siendo muy positivos, -esto es una locura-.
-Pero podemos sacar del stock de todos los depósitos, para completar lo que falta.
-Ósea, usted está meditando dejar al mercado interno destapado, y en los peores de los casos, con faltantes de productos?
-Pero en 15 o 20 días ya volveríamos a la normalidad.
-Oh no, revise el stock general disponible, aún haciendo todas esas maniobras, van a seguir faltando productos para cubrir esa cuota de producción a la que se comprometió. Pero, se pone peor, la multa por incumplimiento es bestial, y hasta se podría decir ilegal.
-No sé preocupe, todo va a salir bien.
-Déjeme advertirle algo, con cada día que pase de no cumplir la cuota de productos, el interés se va duplicando por día. Va a desequilibrar todas las cuentas, podría llevar a la empresa a la quiebra, - estaba indignada, no entiendo como pudo caer en tan aberrante trampa-.
Se agarraba del pelo, de manera nerviosa, hasta que por fin me miro, nunca había visto esa mirada de desesperación contenida.
-Se que es terrible, pero lo solucionaremos, pero debo pedirle un favor, total discreción sobre este asunto, nadie de mi familia debe enterar.
-Por mí, nadie se enterara. Pero no puedo hablar por los demás -veo que se relajo un poco-.
-Con su palabra me basta. Qué cree que podamos hacer?
-Primero que nada, usted cuando firmo esto, estaba con su abogado?