Capítulo 9

1168 Palabras
Viviana -No, él no pudo viajar. Por eso pudieron emboscarme tan fácilmente , -dudó en hablar, hasta que al final se confesó- no recuerdo bien que pasó, solo había tomado una copa de champán para el brindis, no sé si me pusieron algo en la bebida. - Lo primero, es que se haga un laboratorio, si fue así, tal vez algún residuo aún queda en su organismo. Y debemos mostrar estos papeles a legales, para que evalúen la situación, si se puede inhabilitar de alguna manera el contrato. -No, eso no, si los examina legales, corro el riesgo de que mi padre se entere y me quite mi puesto, no quiero que vuelva de su viaje, por mi inoperancia. Tengo que resolverlo solo. -Y que abogado de confianza tiene, que lo pueda asesorar? -El único que se me ocurre es Linares. -Pero, él no trabaja para la competencia? -Si, pero somos amigos. -No me parece razonable, esta poniendo en bandeja de plata la reputación de la empresa. Yo creo que en vez de elevar todo al departamento de legales, se me ocurre que podría solo hacer que lo revise y asesore García, es el más nuevo, no trabajó con su padre, tal vez pidiéndole su absoluta reserva y confidencialidad, lo mantenga sin salir a la luz, hasta resolver el conflicto. -Esta bien, voy primero a la clínica, pídeme un turno urgente, cuando vuelva hablamos con él, pídele que venga a mi oficina en dos horas aproximadamente. -Entendido – me estaba yendo-. -Viví -me frene de golpe, nunca me hablo con esa confianza-. -Gracias. -Es mi trabajo señor -le respondí, marcando totalmente el límite, no soy su amiga o una colega que le está haciendo un favor, estoy cumpliendo mi deber de empleada, si a él le va mal, a mi y a todos los que trabajamos aquí, también, todos perdemos-. No dijo nada más, salí de la oficina y comencé a hacer las llamadas, a la clínica, para concertar una cita con el bioquímico y luego con su medico personal, para que le haga un chequeo general, ciertamente no se veía nada bien. Una vez resuelto eso, le comunicó para que vaya tranquilo. Faltaba ocuparme de contactar al abogado. Cuando regreso el jefe, ya casi no quedaban empleados, que nos venia bien, para evitar habladurías por el la reunión con el abogado, no es algo común, era mejor mantener el perfil bajo. -Como le fue? -le consulto, al ingresar detrás de él a la oficina- -Bien y mal, al menos en las pruebas rápidas dan negativo, pero faltan los resultados de orina y sangre, me avisaran dentro de dos días. -Bien, era lo esperable. -Pero, mis síntomas podrían ser fruto del consumo de alguna droga o algún alimento en mal estado, este pendiente cuando llamen con los resultados. -Bien, García ya viene en camino -termino de decir esa frase, cuando golpean la puerta, me acerco a abrirla-. -Adelante señor García, -me hago a un lado para que pase, un joven alto, que parece más un modelo, que un abogado-. -Gracias, -se acerca a el jefe- hola Ciro, cómo has estado? – se estrechan las manos-. -No tan bien como desearía, pero antes que nada, quieres tomar algo? Porque esto va a llevar tiempo. Hacen sus pedidos, voy a mi escritorio, solicito los cafés, mientras tantos hago 2 copias más del contrato. Una vez todo preparado, en la mesa de café rodeada de dos sillones individuales, me pide el jefe que le explique lo que esta pasando. -Martin, antes de comenzar, puedo pedirte que me asesores con índole personal y no de la empresa, por lo tanto, la que se trate aquí, no debe salir de estas paredes. -Si, Ciro, decime que esta pasando? -Tenía una reunión con nuevos inversores. -Si, yo preparé esos contratos, había algún error? -No, los contratos estaban perfectos, pero firme otra cosa -la cara de García se contrajo y un ceño extraño se le formo en la frente-. -Cómo que firmaste otra cosa, sin consultar antes? -Si, no fue el abogado de la otra sucursal y fui solo, me emboscaron. -Antes que nada muéstrame lo que firmaste –le alcanzo el contrato original, yo estaba sentada en una de las sillas de frente al escritorio, girada hacia ellos-. García se tomó su buen tiempo leyendo y haciendo anotaciones en unas hojas que me solicitó. Cuando terminó, dio su veredicto. -Estas metido en un grande y peligroso problema. Podríamos invalidar el contrato, pero igual pagarías una alta multa, además está regido por sus leyes de exportación e importación, por ese lado veo la posibilidad de bajar lo más que se pueda esta locura de cuota en la cantidad de productos, pero aún así, no sé si logres llegar al cupo solicitado. -No hay alguna manera de anularlo? -En que estado estabas al firmar? -Había tomado una copa de champán, pero aún así, hay cosas que no recuerdo. Recién volví de hacerme unos estudios de sangre y orina, para ver si podría ser que me hayan drogado. -Claro, podríamos tratar de invalidarlo aludiendo que no estabas en tus cinco sentidos, pero para ello debemos tener pruebas sólidas, y en otro país, eso se vuelve un poco complicado. -Pero Germán tal vez pueda ayudar -intervine-. -Claro, él trabajo un tiempo ahí -respondió el jefe-. -Bueno déjame releer esto, buscar todas las posibilidades, cuanto antes hay que buscar las pruebas. -Ya le cuento la situación a Germán y le pido que se comunique con vos, para que le indiques lo que debe conseguir. -Bien, voy a mi oficina, que vaya en cuanto pueda. Se saludan y se va García, mientras llamo a Germán. Le contamos la situación, se prepara para irse, pero antes no pudo guardar sus comentarios. -Ah Ciro, la señorita aquí presente, no necesita más clases de defensa personal, ya esta pagada la apuesta. -No seas tramposo Germán, las apuestas se pagan. -Ya esta pagada, Viviana sabe defenderse muy bien, esta bien instruida, perdiste tu oportunidad de pedirme algo realmente necesario -y se fue, a hablar con García-. -Por qué no me dijiste que si sabias defensa personal? - No me pregunto señor. -Qué significa eso, que te forcé a hacer algo que no querías? -No lo hizo, me vino bien entrenar un poco-estaba sumamente molesta, le respondí lo más cortante posible, me estaba retirando-. -Perdón -siento su presencia en mi espalda, deteniendo la puerta cerrada con una de sus manos- tienes razón, no solo no te pregunte, sino arruine tu sábado de descanso, por algo que ya sabías hacer. Trague saliva, me sentí abrumada por su presencia, debía salir de esta posición inmediatamente, sino lo lamentaríamos tarde o temprano. -No se preocupe, es tarde es mejor que vaya a su casa a descansar, fue un día bastante pesado. Por fin se aleja de la puerta y de mi, que en ningún momento me gire para enfrentarlo, solo abrí la puerta para irme. -Buenas noches, que descanse-le dije y cerré la puerta, sin escuchar ninguna respuesta-.
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