Ciro
Me había metido en un gran problema, fui un imbécil.
Las pruebas del laboratorio no arrojaron resultados certeros sobre que provocó que se me alteren algunos valores en sangre, seguirán investigando, es una prueba menos que tengo para detener toda esta locura.
No podía avisar a mi padre, que con sus contactos, seguramente me sacarían de este aprieto, pero justamente es lo que no quiero, que él se vuelva a preocupar por la empresa y piense que soy un inútil. Y si tuvieran que poner a alguien en mi lugar, solo podría ser mi tía o alguien de la junta directiva, pero mi padre jamás dejaría que alguien que no sea de la familia sea el director general.
Germán me llamo con noticias más alentadoras, estuvo trabajando con colegas y están revisando las cámaras del lugar del evento, para ver si podemos tener una prueba más sólida.
Me siento un estúpido, por caer en esa trampa. La presencia de mi asistente me alivia los nervios, resuelve casi todo lo que pasa en la oficina, y también en las del interior del país. Estoy con fiebre, con dolor de cuerpo, en mi casa, lo único que me dio el medico, es un analgésico y reposo absoluto, puedo haber contraído alguna enfermedad en el viaje, para estar seguros, lo mejor es hacer caso al doctor y no tapar los síntomas.
Como no tengo una empleada fija en mi casa, no tengo quien me cocine una comida sana, estoy tan débil.
Siento el timbre sonar, no tengo ganas de levantarme. Suena mi teléfono, miro y es Viví.
-Hola.
-Jefe estoy en su puerta, puede abrirme?
-La verdad no tengo fuerzas, pero introduzca el código 1211 -escucho que hace clic la puerta y cuelgo la llamada-.
En mi estado somnoliento, solo siento ruidos, momentos más tarde, entra a mi habitación con una bandeja con sopa y un vaso con un bebida de color raro.
-Buenas tardes, le traje algo de comer, para que se recupere un poco -me sonríe y deja la bandeja sobre una mesita que tengo a la par de la cama, estaba solo en boxer, pero tapado con la sábana hasta la cintura. Se acerca, me pide permiso y me ayuda a sentarme contra el respaldo, una vez acomodado, me coloca la bandeja sobre las piernas, no tenía ganas de comer nada, ni fuerzas para levantar la cuchara.
-Le ayudó? -me mira frunciendo su entrecejo, jamás la vi en esa actitud de enojada, tal vez-.
-No tengo hambre -acerca una silla a mi lado, toma la cuchara, la sopla un poco y me la acerca a los labios, me reí por su seriedad, parecía que estaba haciendo una operación a corazón abierto, que tuve que abrir la boca, pensé que iba a ser algo insípido, pero para mi grata sorpresa, estaba delicioso, lo saboree y lo trague, ya cuando iba por la tercer cucharada, ya tomé yo el cubierto y empecé a comer por mi propia cuenta, parecía como si fuera el elixir de la vida, comí todo, y luego bebí ese líquido, que era como un jugo salado, me dijo que era algo que tomaban los deportistas para que recuperen las sales que perdieron y una mejor hidratación sobre todo porque tenía aún un poco de fiebre, no era muy sabroso, pero tome hasta la mitad y luego mucha agua-.
-Ahora se ve mucho mejor, -me sonríe- creo que le vendría bien una ducha, -me toca la frente- no parece tener fiebre ya, pero le ayudará a descansar mejor.
- Esta bien, - me retira la bandeja, dejando en la mesita- pero voy a necesitar su ayuda -vi como la piel de su cuello se enrojecida, tal vez no le soy tan indiferente como parece, cuando ya me dio la cara, estaba como siempre en su eje-.
-Claro, lo ayudo a llegar a la ducha, indícame donde le consigo un cambio de ropa.
-En el primer cajón, -le señaló una puerta del armario- están mis pijamas, y en el segundo los boxers -se acerca, saca uno de cada lado, los deja sobre la cama y se vuelve a acercar a mi-.
-Bien, hora de levantarse, esta bien si lo destapó?
-Oh si, claro, estoy con boxer, si le molesta puede traerme la toalla del baño -veo como se mueve su garganta tragando saliva-.
-Está bien, si a usted no le incomoda, yo no tengo problema -me destapa, sin mirar más que mis piernas, las tengo entumecidas, me ayuda a bajarlas de la cama, cuando ya estoy sentado con los dos pies sobre el suelo, se siente a un lado mío-.
-Vamos hacer lo más fácil, coloque tu brazo alrededor de mis hombros, a la cuenta de tres, los dos nos levantamos -pensaba que me iba a costar mucho, pero no, todo mi peso ella lo aliviano, una vez parado, cuando me paso el mareo inicial, me acompaño al baño de mi habitación, no había como perderse, era la única puerta cerrada, me llevó hasta adentro-
-Voy a estar tras la puerta, por si necesita algo, -entro y me sostengo en el mueble de mármol, mirándome al espejo, parecía que me había pasado una topadora por encima, antes que cierro la puerta, Viví me alcanza la ropa, y cierra la puerta-.
Estuve un largo rato bajo el agua tibia de la ducha, y antes de cerrar dejé que me cayera un poco de agua solo fría, para activar mi sistema.
Me seque y vestí. Cuando salí, estaba Viví sentada en la silla, ya puesta en su lugar a la par de un pequeño escritorio que me sirve para trabajar algunas cosas de última hora. Si bien mi departamento es grande, pero me gusta tener todo a mano dentro de mi habitación. Se acerca para ayudarme, me sostengo en ella, noto que cambió las sábanas, que ya no está la bandeja con el plato, no pensé que demore tanto.
-Gracias, alguna novedad en la empresa? De Germán?
-En la empresa todo bajo control -me da detalle de todas las personas que fueron o llamaron y que respuestas o solución les dio, para ser sincero, ni la mitad de las ideas frescas y fáciles, que ella da, a mi nunca se me ocurrirían, además fáciles de ejecutar y a corto plazo-, con respecto a Germán, llamo, para saber de usted, le envió los informes a García, y este me pidió que le comunique, que con todo lo que se averiguo, tiene suficiente, para que usted pueda ir a negociar.
- Pensé que él se iba a ocupar de todo personalmente, sin yo involucrarme?
- Es todo lo que me dijo, lo siento por no poder aclarar sus dudas.
-No se preocupe, ya hablare con el mañana, hoy ya es tarde, con respecto a eso, quiere quedarse a dormir? -me quedo mirando seriamente, antes que se niegue la interrumpo- por supuesto, que tengo varias habitaciones de invitado, no es seguro que ande a esta hora por la ciudad -ya habían pasado varias horas de lo que había llegado, hace una mueca, hasta que responde-.
-Esta bien, pero mñn después que le deje el desayuno, me voy a primer hora así pueda ir a casa a cambiarme y volver a la oficina.
-Me parece perfecto -seguimos conversando, tome la única medicación que me dejo el doctor y me hacían dar sueño, no recuerdo en qué momento me dormí, bien arropado por mi asistente y con una sonrisa en los labios.