Viviana
Por suerte el jefe ya se reincorporó a la oficina, fueron tres días de no ir a mi casa, buscaba la comida por un restaurante de una señora que cocinaba como los dioses y súper sano, iba al medio día, comía con él, aprovechaba y le llevaba trabajo, si bien ya se podía levantar y estaba en el comedor, pero su estado, aún no era el óptimo y se cansaba mucho, aunque no quería ir a la cama, lo llevaba a la fuerza, yo seguía trabajando desde el escritorio que tenia en su habitación. A la tarde, volvía a la empresa y a la noche, debía llevarle la cena. En lo cual, también lo ayudaba a llegar al baño, solamente, para que se pueda dar un baño, no se sentía seguro, de cuando estaba solo bañarse, si se desmayaba o caía, nadie lo iba a auxiliar. Después del baño y cenar, le comunicaba las cosas más urgente, que debía dar respuestas o firmar contratos o algún conflicto en alguna sucursal, todas esas noches, se me hacían tarde, y me quedaba a dormir en su departamento, ya tenia ropa para cambiarme e ir directamente a la empresa, pero antes compartíamos el desayuno y me dirigía a la oficina. Este viernes ya se sentía mucho mejor, no al 100%, pero si un 80%, con el visto bueno del medico después de evaluarlo, le permitió que retorne de a poco, a su rutina, para no tener una recaída, por ello, él fue con su chófer en el auto, y yo en mi moto, sobretodo, hoy ya tenía reuniones impostergables, no podía tomarse el día, además que la urgía hablar con García, para resolver lo antes posible los pasos a seguir.
Hasta que no lo vi de nuevo en la oficina con traje, no me había dado cuenta, que realmente lo había extrañado, bah, que se lo había extrañado en la oficina, todos los empleados. Se le notaba que estaba un poco más delgado, ahora sabía con certeza lo que había debajo de ese saco y esa camisa, ese primer día que estaba solo en boxer, había sido una gran tentación mirar hacia abajo, pero me mantuve firme, me conforme con ver esos abdominales bien marcados, era un monumento al que se debería rendir pleitesía, pero yo no estaba aquí para eso.
Como alguien es su peor momento, puede aún ser más atractivo? Por qué una persona que muestra un poco de vulnerabilidad y que nos necesita nos atrae tanto, como miel a la abeja?
Era como una intrusa en su casa, moviéndome lo más sutil e imperceptible posible, aunque ya sabía en donde estaba todo, desde el primer día que mire donde me imaginaba que él podría tener guardada la ropa de cama y estaba en lo correcto, seguí mi instinto, desde el conocimiento adquirido de como era sus sistema de orden en su oficina y en la empresa, me di cuenta que también lo reproducía en su casa, ciertamente fue como tener un mapa de instrucciones, es una persona demasiado organizada. Mientras estaba en su casa, lavaba la ropa, suya y mía, porque ni quería volver a mi casa, con más trabajo acumulado, también mantenía la cocina limpia, me había comentado que tenía alguien que lo ayudaba, y hacía limpieza profunda, pero esa semana no le tocaba. Además el estando ahí, tampoco quería que lo molesten. Su comedor y living parecían que nunca los ocupaba, aunque es entendible, si no está en la oficina, está en reuniones o de viaje.
Si bien su diagnóstico terminó siendo un tipo de dengue, pero por suerte el más leve, con todo la oleada de casos en la ciudad, no era raro de que lo haya contraído, y sobre todo en el aeropuerto donde pasa tanta gente de diferentes nacionalidades.
Esta mañana, luego de la primer reunión que estuve al frente, por obvias razones, después de una acalorada discusión con el jefe de distribución, aunque no podía revelar el porqué estaba reteniendo mercadería para abastecer a los depósitos del sur, que siempre se hacía de esa manera, proveerlos primero, antes que empiece la temporada de frío y no haya retrasos por los caminos inhóspitos y peligrosos, siempre se iba delante de esos acontecimientos. El jefe no dio el brazo a torcer, sin explicar los verdaderos motivos y para poner paño frío a la reunión, los convocó para el viernes de la próxima semana, se notaba la disconformidad, pero aún así nadie dijo nada, porque imaginaban que algo se traía entre manos el director y mal que les pese, este último tiempo, la expansión de la empresa había sido abismal, contaba con la cuota de confianza necesaria para tomar estas decisiones arbitrarias, ciertamente no era la primera vez, pero con ellos, los hacía ganar mucho dinero, su tía, es decir, mi ex jefa, siempre volvía disconforme con esas reuniones, pero en la próxima ya volvía contando a que lugar se iba a ir de vacaciones.
Hubo dos reuniones más, pero no eran de tanto peso como con los jefes de cada sección.
Germán seguía en el país limítrofe, esperando órdenes.
Una vez terminada la última reunión del día agenda, quedaba la reunión con García.
Después de saludarse y preguntarle por su estado de salud.
-Me alegro que estés mejor, es fundamental para todo lo que tienes que hacer.
-No estoy entiendo, pensé que te ibas a ocupar de todo vos?
-Sería lo más lógico, pero no puedo, al no ser el titular del equipo de legales, no tengo firma registrada para representar a la empresa. El único que lo puede hacer sos vos.
-Entiendo, bien que es lo que hay que hacer?
-Necesitamos persuadir, que seas un gran actor y consigas un nuevo trato.
-No estoy entendiendo nada.
-Un caso como este tendría que ir a una corte especial, pero antes haciendo juicio en ese país y si sale mal, apelar en la esa corte, que puede ser más benevolente.
-Y si ellos tienen todo por ganar, con que elementos podría ir yo a negociar?
-Tengo varias opciones, la primera es poner en la mesa que sabes que te drogaron, tienes filmaciones y estudios de sangre que lo confirman -hace casi una sonrisa, que no llega a ser más que una mueca-.
-Pero existen?
-Casi, pero ellos no lo sabrán.
Siguieron hablando y planeando todas las opciones que podrían tomar para salir de este brete.
-Lo importante es que viajes de inmediato, si es que ya estás bien, y te sugiero que lleves a tu asistente.
-Eso sin dudas, no la vuelvo a dejar más, -me mira de una manera sugerente- si ella hubiera viajado conmigo, seguramente esto no estaría pasando.
Me mantengo en silencio tomando notas, sintiendo como quemaba su mirada en la piel, al ver que no le devolví la mirada, siguió hablando.
-Necesito también que vos nos acompañes, me sentiría más seguro.
-Si, desde luego, seguramente Germán ya nos tenga preparado donde quedarnos.
-Si el está en la casa de la playa, así que eso no es problema.
Siempre escuche de esa casa de la playa, es famosa por las fiestas locas que él hacía. Pero espero que antes de festejar, soluciones este problema.