Capitulo 5

2194 Palabras
Ashley Allí estaba yo, trabajando a todo tope aunque con la cabeza llena de preguntas que no se ni porque me debería importar, pero aún me sigue molestando su falta de educación o más bien estoy enojada conmigo por dejarme llevar. En la madrugada me decía que quería que lo que pasó se repitiera miles de veces, que era la mejor de las noches de su vida ¿Quien demonios se cree para jugar así conmigo? Suena mi celular y es un mensaje de alguien que justo también es un imbécil, mi ex Liam. «Hola linda, ayer hablé con tu madre y me dijo que te va muy bien, ¿Sabes? Yo aún te extraño, en unas semanas iré a Nueva York y quizás podemos tomar un café por los viejos tiempos ¿Te parece? Cuidate mi linda, besos" No pude evitar sonreír, a pesar de que lo mandé a la mierda sigue siendo igual de tierno pero esa sonrisa se esfuma al recordar las noches en vela que llore por el, mis ataques de ansiedad cuando no respondía, mis insistencias para hacer algo romántico. No, no merezco eso. Sin embargo se supone que eso es algo del pasado y que ya no me afecta, la verdad no me afecta él, me afecta lo que permití que me hicieran, solo espero que haya madurado lo suficiente por lo menos, dudo por un momento pero al final termino respondiendo su mensaje. «Hola Liam, me alegro que aún mantengas tu amistad con mi madre. Cuando estés aquí planeamos y nos tomamos un café, cuídate.» Suspiré, no había terminado de soltar el teléfono cuando ya había sonado otra notificación, lo vi y era otro mensaje. «Se que también me quieres, Ashley, besos ;)» Al parecer no ha madurado lo suficiente o maduro tan bien que la vida no le quito su sentido del humor. «Si, si, como digas, Liam ;)» Dejo el teléfono en escritorio al sentir que se acercan a mi y de hecho si era así, al voltear veo a una señora de unos 60 años verme con una mirada de miedo no se por que y con ella una rubia de más o menos unos 27, rubia de ojos verdes con los labios rojos como una cereza o el fuego más ardiente, pero lo único ardiente era la mirada fulminante que me lanzaba como si le hubiera echo algo. —¿Ocurre algo? —Pregunte ya que solo se quedó ahí y solo me veía con cara de enojada sin hacer nada más. —¿Eres Ashley Bianco? —Si, soy yo ¿Necesitas algo? —Me levanté para ponerme a su altura, es más alta que yo pero debe ser por sus tacones de aguja altos, la mire a los ojos sin vacilar y eso la hizo retroceder un paso —¿Que necesitas? —Nada de ti —Hablo dando un paso hacia atrás pero con rabia en su voz. —Entonces seguiré trabajando —Paso por mi lado botando humos mientras que la señora que la acompañó se quedó aún. —No sé si vistes, pero hay que bajar a la recepción, el CEO dará su presentación —Hablo con una voz gentil. —No se preocupe, ahí estaré aunque ya conozca al CEO —Sonrío pero aún tengo una pregunta —Por cierto ¿Quien era ella? Mi pregunta hizo que me viera a los ojos. —Ella, según lo que me indico es la novia del CEO —Su respuesta me cayó como un balde de agua fría encima. —Gracias... —Asintió y camino hasta la oficina del CEO, esa oficina de cristal que se ve borroso pero de adentro se ve perfectamente para afuera, asi que obviamente debe estar viendo lo que hizo su novia. Seguro se le subió el ego al ver que su novia lucha por su "hombre" con alguien que fue una "chica de una noche" Me siento como si tomo una del montón para pasar esa noche, pero ya se quien es esa chica, es la tal Amanda de la que me habló, su ex aparentemente que no es su ex si no su novia. Suspiro al verlo salir de la oficina, sacudo la cabeza y por lo menos me queda el consuelo de que cumplí unos de mis sueños "conocer a mi ídolo" y si que lo conocí bien, me río a mis adentros al recordar lo que pasó en la madrugada. Me apresuro a tomar el ascensor pero está lleno y no logro entrar, respiro y empiezo a bajar por las escaleras. Estábamos en el piso 35 así que la bajada de escaleras es un poco larga, bajo 5 pisos aproximadamente y se me hizo un nudo en la garganta porque mi mente me envió una maravillosa frase. «Te utilizo para satisfacer sus deseos» No me debió afectar pero en el fondo siento que es verdad, tomo un respiro pero siento que me asfixio y una lágrima corre por la mejilla. ¿Que es esto? ¿Esto es la decepción? Es un dolor que no se porque era tan profundo, sin darme cuenta ya estoy sollozando levemente, quizás es verdad. Solo me uso y su novia que se ve perfecta solo quiso ver quién fue la resbalosa que se atrevió a pasar la noche con él. —Dios, seguramente piensa que soy una cualquiera —Suspire al decirlo, necesitaba decirlo porque probablemente sea así. —¿Quien piensa así de ti, Ashley? —Esas palabras me congelaron. Seco mis lágrimas y volteo a verlo, él me mira con una cara de duda y cuando ve mi rostro sus facciones se endurecen. —Nadie, Señor D'Nore —Hable con una voz dura, en su rostro se vio un poco de enojo. Tomo fuerzas y empiezo a bajar las escaleras y el baja detrás de mi a unos escalones de distancia, no se que hace aquí pero no le debo tomar importancia. Nos tomo unos 5 minutos llego al piso 25 que tiene unos ascensores diferentes a los del piso 35 ya que es un departamento menos ocupado, caminamos hasta el ascensor mientras unas personas que aún estaban ahí nos ven raro por salir de la entrada de emergencia. Cuando voy a llamar el ascensor nuestras manos chocaron al tocar el botón, quita su mano y procedo a tocar el botón. Me siento rara, quisiera abofetearlo otra vez y que me vuelva a besar pero por ahora se me antoja más la bofetada. —Señorita Bianco —Me cede el paso cuando las puertas del ascensor se abren. No digo nada y solo entro sin verlo y tratando de estar lo más lejos de él en el ascensor, llegamos a la recepción y rápidamente me apartó de el bajando las enormes escaleras por una orilla mientras él baja triunfante por todo el centro. Me disperso por la pequeña multitud que se encuentra a unos metros del podio. El empieza con su pequeño discurso o su intento. «Es un placer al fin presentarme antes ustedes. Es un placer, Soy Alexandree D'Nore, el nuevo CEO de Des lettres, nuestra gran editorial. Espero que con esfuerzo de todas las personas aquí presentes sigamos creciendo aún más de lo que ya estamos. Se abrirán nuevas sedes de la editorial y se empezará la caza de talentos para publicar su libro en físico, los encargados de eso espero que tengan una buena cacería, sin más que decir un placer trabajar con ustedes» Y ese fue su pequeño discurso, las mujeres al mi alrededor suspiran y pronuncian su nombre con dulzura como si eso hará que el se fije en ellas. Algo que dijo me lastimó y me enojo más ¿Como que buscar nuevos talentos para escribir publicar sus libros si rechazo mi libro sin dudarlo? No se que juega pero no soy partícipe de esto, me retiro del juego sin haberlo empezado. Alguien me da un toque con su codo en mi hombro, es un hombre alto que me hace una seña para que vea al frente, ahí está el viéndome desde su podio con su rostro en alto viéndome mientras está ahí sintiéndose superior esto es una mierda, trato de salir de ahí pero aún tengo trabajo y es obvio que no puedo, su mirada me incomoda así que trato de dispersarme entre la multitud escondiéndome de su mirada que siento que me quema la nuca. La gente se empieza a dispersar hasta quedar unos pocos en la recepción así que es imposible esconderme de él sin ser muy obvia, pero no me voy a esconder, yo no soy así, así que alzó mi rostro y le devuelvo su mirada, lo hago con rabia al verlo tan seguro de si, ese imbécil me las pagará. Mi mirada hacia el no dura mucho ya que me interrumpe un abrazo por la espalda que me alza del suelo, trato de no gritar y espero a que me ponga al suelo después de una pequeña vuelta. Sam. Me baja y me vuelve a abrazar de una forma "normal" me da besos en la cara, la verdad que está muy feliz y yo solo río porque parece un cachorro demostrando cariño, me encanta que esté así de feliz para hacer eso, ya que cuando lo conocí ni el ni Jorge eran muy felices que digamos, los estúpidos de la universidad los molestaban por ser pareja. ¿Que tan jodidos de la cabeza tienes que estar para odiar a alguien por ser libre y amar? Siempre me pareció una estupidez y seguirá siendo así, me pongo tan feliz que tomo su rostro y le doy varios besos en la cara. —¿Que haces aquí Sam? —Te traje esto, linda —Me entrega una rosa blanca y un vaso de café, la sorpresa no puede ser más grata. —Dios, Sam, gracias, muchas gracias, lindo —Le di un beso en la mejilla y el me devolvió un beso en la frente —¿Como hiciste para no tirar el café al cargarme? —Un mago no revela nunca sus secretos —Ríe de una forma encantadora —Por cierto, creo que tu jefe te va a matar con esa mirada desde el podio. ¿Me sigue viendo? ¿Que quiere? —No lo sé, pero haz el intento de ignorarlo —Asiente —¿Que te trajo por aquí? —La verdad me sentí mal por lo como te trate en la mañana, claro te mereces un tiempo para ti y esta bien si no querías ir —Sonrió levemente. —Ay Sam, perdón por no ir y tampoco avisar, lo siento —Bese su mejilla otra vez. —Tranquila, mejor anda y sigue trabajando ya todo está bien ¿No? —Asentí. —Si, si, iré a trabajar, te quiero Sam. —Te quiero Ashley —Sonrió, agitó su mano y se dio la vuelta, se fue mientras yo lo veía salir. Me di la vuelta y aún seguía el ahí viéndome con sus facciones duras mientras la señora que antes acompañaba la rubia ahora le habla a él, sin importancia caminé hasta las enormes escaleras y pase por su lado y solo sentía como su mirada me seguía, seguido de eso el ahora también me sigue. Toca el botón del ascensor y se acerca a mi, está tan cerca de mi que siento su respiración, respira profundo como si estuviera tratando de olfatear mi aroma lo cual me saca de onda. Volteo a verlo y me está viendome con su expresión seria que ya me está hartando, la verdad ya me harto. —¿Que te pasa? No conoces el espacio personal —Dio un paso atrás con un rostro de asombro. Suspiré profundamente ya que me tiene harta, el volteo a los alrededores y se acercó a mi oído para susurrar algo. —En la madrugada me decías que me adentra más en ti y hoy pides espacio personal, que rara eres Señorita Bianco —Ok esto es suficiente. —Deja de ser tan imbécil y déjame en paz —Su rostro se puso serio de nuevo. Las puertas del ascensor se abrieron, nos adentramos en el con la mayor distancia entre nosotros y sin hablar nada, no se escuchaba el más mínimo ruido en el ascensor solo por nuestras respiraciones. Un nudo se arma en la garganta al recordar sus besos en mi cuerpo, sus caricias y lo bien que se coló en mi cuerpo, sobre todo la escena en el ventanal, salgo de mis pensamientos cuando el ascensor se detiene en nuestro piso, salimos. Él pasa por mi lado a toda velocidad hasta adentrarse en su oficina y yo me quedo parada ahí viéndolo, sacudo mi cabeza y mejor voy a seguir trabajando. —————————————————— Esto huele a celos, Alexandree Te espero en el próximo capítulo ¿Te atreves? ?? Por motivos de inconvenientes con la plataforma la historia será publicada en b*******a, espero contar con su apoyo y sobre todo que les guste la historia ☺️. https://m.buenovela.com/book_info/31000405532/Rom-ntica/Una-escritora-para-el-CEO
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