Alexandree
Anoche fue una experiencia maravillosa que no se como se dio en un inicio, todo fluyó tan bien que es sorprendente, todo se dio bien.
El día inicio fatal pero terminó increíblemente bien, ahora estoy sentado en mi oficina recordado su cuerpo y lo increíble que es que tuviera su confianza puesta en mi como para permitirme adentrarme en ella, esto paso rápido, muy rápido pero con ella no quiero ir lento y yo sé que ella tampoco quiere, bueno yo quería ir rápido, tiene novio, lo sé.
Se que el imbécil ese de Sam es su novio, me imagino a el llamándola a su teléfono mientras ella y yo nos divertíamos a la luz de la luna pero, eso no quita el hecho de que ella permitiera que pase eso, si tiene novio me debió haber detenido, un simple tengo novio hubiera bastado pero no y ahora yo me siento como un imbécil manipulado.
Arrojo el vaso de mi escritorio en un impulso de rabia al imaginarme que probablemente esta noche se acueste con el y busque volver a sentir lo mismo que sintió conmigo anoche, el sonido del vaso quebrandose contra el suelo me estresa más, se que va a extrañar esa noche ¿Que se cree? ¿Como cree que puede jugar conmigo asi? Se va a arrepentir.
Llamo a la secretaria porque a pesar de mis pensamientos tengo cosas por hacer, la secretaria ha estado trabajando aquí años, ya es una señora de edad que se ve muy linda, entra dando unos pequeños y gentiles toqueteos a la puerta y la abre cuando yo digo pase.
—Dígame señor D'Nore ¿En que puedo ayudarlo? —Su voz gentil me hizo sonreír —Señor ¿Esta bien? Este vaso está roto —Se iba a agachar a recogerlo.
—Por favor Señora no lo haga, llame al servicio de limpieza mejor, por ahora necesito que todos los empleados me vean y me conozcan, necesito a alguien que haya trabajado en todos o lo más cercano a todos los campos y me de un recorrido y me presente.
—Si, si señor D'Nore ¡Tengo a la muchacha perfecta! —Sonrío muy animada, su sonrisa me hace sonreír igual que ella.
—Anda y avisé que a las 4:30 la quiero lista para que me dé el recorrido —Asintió y salió rápidamente de la oficina.
Por las paredes de cristal puedo verla aunque ella no me ve a mi por el sistema del cristal, me parece interesante como hace su trabajo animada pero no sé si dará abasto para lo que necesito, se que su trabajo se pondrá movido y arduo por las cosas que quiero hacer en esta compañía.
Aprovechando el tiempo libre que me di empiezo a escribir lo que sale de mi mente y lo que está en mi mente es ella, estoy molesto pero cuando cierro los ojos mis manos recuerdan el tacto de su piel y se eriza mi piel.
Sin darme cuenta ya he avanzado mucho escribiendo nuestra noche, quizás fue la primera y última vez que pasé pero por lo menos quiero recordarlo como se deje, dejándola plasmada en mis recuerdos y en las páginas de un libro personal, un libro que no tocará la luz porque no va a tener un final feliz, ya se que esto no se va a dar como me hubiera gustado, no estoy listo para llegar a agarrarle cariño a alguien otra vez, suficiente con lo que ya he pasado, no quiero amar otra vez y ya empezamos mal con la única persona que deslumbró mis ojos desde que esa cabellera rubia se cruzó en mi camino.
De un momento a otro el pensamiento de su cabello rubio revoloteando por ahí se volvió realidad al verla caminar hasta la oficina, al verla suspiré porque se que probablemente va a decir algo para herirme, me va a presentar su nuevo amante o simplemente me va a tratar de convencer para volver.
Antes de terminar de adivinar porque ha venido ya se encuentra discutiendo con mi anciana secretaria, suspiro profundamente antes de levantarme y abrir la puerta para que dejen de discutir las dos.
Abro la puerta y ambas dejan de discutir para verme, le hago una seña a Amanda para que pase y la señora solo asiente y vuelve a sentarse.
—Que nadie pase hasta que se vaya —Escucho un leve si.
Camino hasta mi escritorio a sentarme mientras ella me ve sonriente acercándose a mi mientras camina de una forma un poco extraña, camina como una niña emocionada.
—Ahora eres el jefe, eres el CEO —Asiento —Esto es increíble, bebé, es perfecto para nosotros.
—¿Nosotros? —Esta tipa esta loca —No hay ningún nosotros Amanda.
—Claro que si bebé, no seas tontito. Sabes que nuestro destino estar juntitos —La verdad que es increíble su cinismo.
—Amanda, te recuerdo que me has sido infiel cada que puede, siempre quieres volver conmigo para después dejarme ¿Que quieres? —No sé por sonríe, parece loca.
—Ay no seas rencoroso, anda di que sí y te espero en tu casa con una lencería roja que tanto te gusta como se me ve —Me lanza un guiño de ojo pícaramente y quien soy yo para no aprovechar esta oportunidad.
—Ya, está bien pero ahora necesito seguir trabajando en algo.
—Oh ¿Escribes algo? ¿Puedo ver? —Antes de decirle algo ya está leyendo el nombre de Ashley Bianco bien grande escrito en la pantalla como título —¿Quien es?
—Alguien que trabaja aquí, nos acostamos y ya, no hagas un drama por favor —Me miró con un rostro de enojo que cambió rápidamente a una sonrisa que da miedo.
—Esta bien, está bien pero quiero leerlo —Antes de decir algo ya está sentada en mis piernas leyendo atentamente, no me queda más que suspirar.
Esto me estresa, ella me estresa no quiero que esté cerca de mi pero si por lo menos le puedo sacar algo a su presencia lo haré, se que ella no volvió a mi porque se dio cuenta de que me ama ni mucho menos por otro motivo bueno.
—¿La pasaron bien, no? —Pregunto con el paso de los minutos sin terminar de leer.
—Si, bastante bien la verdad —Sonreí al recordarlo.
—Mmm y ¿Quien lo hace mejor, ah? —Sonreía como si estuviera muy segura que voy a decir que ella es mejor.
—Esto no es competencia, Amanda.
—Claro que no porque sabes que no haya nadie te haga sentir mejor que yo —Si que tiene un ego alto.
—No, la verdad lo decía por ella, ella no tiene competencia —Oh, ya se enojo, me divierte su rostro de enojo.
—¿Quien te crees? Nada más te revolcaste con ella una sola vez ni que fuera la gran cosa.
—Oh si, ten por seguro que fue una gran experiencia, la mejor noche de mi vida —Se levantó de mis piernas enojada y ofendida mientras yo no pude evitar reír, es divertido cuando les cobro todo lo que me ha hecho, se que se lástima su ego pero no su corazón, como me encantaría dejarle su corazón destrozado como ella hizo conmigo.
Sin decir más simplemente se dio la vuelta furiosa y salir de ahí, le dijo algo a la secretaria y ella la acompañó no se a donde, al baño puede ser.
Me divierte su reacción al sentirse herida por su ego pero no puedo seguir pensando en eso ya debería seguir trabajando.
Cierro el escrito que estaba haciendo sin antes dedicarle una sonrisa a ese nombre, ese Ashley Bianco, se que recordaré por mucho tiempo ese nombre con una sonrisa.
Me pongo en marcha a revisar muchos documentos hasta que se me dan las 4:15 entra mi secretaria en la oficina después de un toqueteo suave en la puerta, me indica que los jefes de departamentos y los trabajadores que quisieron ir están esperando en la recepción para conocerme.
Ahora que lo pienso debí haberme ido a mi casa a cambiarme la ropa ya que aún sigo con la ropa de ayer pero al mismo tiempo me parece bien ya que tengo su aroma impregnado, ese dulce aroma a café y caramelo.
No se como le ha hecho pero me ha dejado hipnotizada el alma y el corazón late más rápido al recordarla.
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¿Como avanzará este rollo? ??