Capítulo V

1429 Palabras
Corre, no mires atrás, solo corre. Salva tu vida. La de ella se la arrebataron... -Mami-grito, paro en medio de todo, miro para todos lados con la esperanza de que ella venga tras de mi. Era sangre, eso era sangre. Como pudieron matarla, no lo entiendo, como pudieron asesinar a una mujer embarazada. -Corre cariño -grita una hermosa niña, mi hermana. Un disparo. Dos disparos. Más sangre... -Nunca confíes en nadie... Sangre Sangre Sangre... Me levantó de golpe, limpio rápidamente mis ojos que están empañados en lágrimas. Odio llorar, hace mucho que no lo hacía. -¿estás bien?-Me pregunta Ares quien está a un costado de la cama. Está preocupado, lo noto en su mirada. -¿Qué haces aquí?-no puedo evitar sentir algo de vergüenza, nadie nunca me ha visto llorar, y mucho menos despertar de una de mis tantas pesadillas. -Te escuche gritar, ¿qué estabas soñando?. -Eso no es algo que te importe -no puedo evitar molestarme un poco, no lo conozco, no tengo por qué contarle mi vida. Su mirada es indiferente, se levanta y de va dejándome sola en la gran habitación. Me levanto y camino al baño, lavo mi rostro y arreglo mi cabello. Tomo mi cazadora y salgo de ahí. En la primera planta todo está en silencio, camino por el gran pasillo que guía a la sala de estar y encuentro a Ares recostado en uno de los sofás, su mirada viaja por todo mi cuerpo causándome algo de incomodidad. Me quita la mirada y la vuelve a dirigir a la gran pantalla. -Me puedes llevar a un gimnasio-le pido mientras lo miro fijamente -Por qué tendría que hacerlo -responde mientras se levanta y camina hacia mí. -Entonces iré por mi cuenta -me doy media vuelta y camino hacia la puerta. -Por que hacerlo si hay uno en este mismo lugar -me giro hacia el quien tiene una gran sonrisa en el rostro. -Sígueme-y me dejo guiar por la gran Bestia... -Es genial-cojo los dos guantes de boxeo mientras observo todo asombrada. -Es uno de mis lugares favoritos -Ares camina hacia mí y toma mis manos mientras coloca los guantes correspondientes-Sabes, me gusta tu forma de ser, no eres común, quiero decir no eres una que le abre las piernas a cualquiera. Eso me gusta. -El gran Ares Miller, más conocido como La Bestia y temido en todos lados, está tratando de ligar conmigo?-me río -¡no te confundas conmigo! -No trato de seducirte, ¡eres fea!, además no tengo necesidad de seducir a nadie, todas caen a mis pies. -Egocéntrico.  -Fea. -Idiota. -Estúpida -Cara de mico -¡Niñata! -Lo tienes chiquito, más que mi meñique -Ares hace un mueca y su mano viaja a su paquete. -no lo tengo chiquito, ¿quieres ver?-le doy un golpe en el pecho mientras él no para de reír. Lo ignoro y comienzo a darle golpes al saco de boxeo. -¿Estas más tranquila? -me pregunta mientras enciende un cigarrillo. -Lo estoy-me acerco a el-no sabía que fumaras. -Hace mucho tiempo lo hago, me relaja. -¿solo fumas eso? -Eh probado muchísimas cosas muñeca, acuérdate en que mafia estoy. ¿Y tú? -así es, fumo, pero no por placer, la verdad es que soy demasiado cobarde para suicidarme, entonces prefiero hacerlo como lo hace la gente normal: len-tal-men-te-Ares expulsa el humo que contiene en mi rostro, y se acerca demasiado a mí. -¿por qué querrías suicidarte?, no lo entiendo, lo tienes todo. -Yo no tengo nada, no tengo a lo más importante para mí, estoy sola. -Ya no lo estas, me tienes a mí-me acerco a él, lo enfrentó. -Apenas te conozco, no sabes casi nada de mí. -A pesar de la mierda de persona que soy, hay algo en ti que me llama la atención. -¿Mis senos?-Ares suelta una gran carcajada a la cual yo lo acompañó -Al final no eres tan fiera como pareces. -De verdad no quiero incomodarte más-le digo a Ares quien insiste en ir de compras conmigo, según él es mejor que no vuelva a mi casa por un largo tiempo. -No me estas incomodando, al fin de cuentas yo fui quien te metió en esto. -Está bien -me rindo Tomo mi bolso y salimos, el día está bastante fresco, por lo que decido no ponerme mi cazadora. -¿Cuantos tatuajes tienes?-me pregunta Ares mientras me abre la puerta de su auto. -Tengo cinco, planeo hacerme dos más, pero estoy esperando el momento indicado. ¿Tú tienes?. -Varios, algún día, tal vez te los muestre-asiento El camino fue relajado y en silencio, Ares no pronuncio ni una sola palabra. Llegamos al centro comercial, bajamos del auto y nos disponemos a entrar. -Bueno, que te gusta. Vestidos, bolsos, tacones, brillo? -suelto una gran carcajada. -Nada de brillos, vestidos poco, ¿bolsos? Iugh. Llévame a una tienda de colores neutros, y donde vendan las mejores zapatillas -Ares me mira realmente asombrado. -Cada vez me asombras más fiera-se acerca a mí y pasa su brazo por mi cintura, no protestó -ya sé dónde te llevare. Entramos a un almacén donde todo era de colores neutros. Me encanta. Hayes sale del mostrador para saludar a Ares, chocan sus palmas y luego sus puños, ruedo los ojos, mientras ellos hablaban de algo sin importancia. -¿y a que vinieron? -pregunta Hayes quien me mira expectante. -Venimos a comprarle ropa a la princesa -dice Ares mientras Hayes suelta una gran carcajada. -En la tienda del lado venden todos esos vestidos y esas mierdas brillantes y rosas -dice Hayes a lo que Ares se ríe. -Me voy a probar esto- les indico mientras les muestro un pantalón n***o ajustado con rotos en las rodillas, una cazadora negra y una blusa roja, les guiño un ojo y me adentro en el probador dejándolos con la boca abierta. Finalmente salimos del centro comercial, quede más que satisfecha con las compras, muchos shorts, camisas negras, rojas, grises y blancas. Y lo que no podía faltar, ¡dos cazadoras negras! -Gracias por acompañarme -le doy una sonrisa sincera. -No es nada-dice Ares un poco cortante -¿porque estás enojado?. -No es nada. No digo nada más, solo cierro los ojos esperando llegar a casa. -Tu cuarto ya está listo-anuncia Ares mientras me guía por uno de los pasillos, abre una puerta y me hace entrar. -¡Me encanta!-es lo único que digo al ver la hermosa habitación. Hay una cama doble en el centro de color gris con almohadones de una azul menta. Hay un escritorio n***o con un computador y varios libros. Al lado izquierdo hay un sofá n***o en cuero con almohadas azules y hay un gran ventanal dejando a la vista la parte trasera de la casa. Abro la segunda puerta y es un armario, mi ropa ya está organizada, hay una repisa donde están todos mis zapatos, hay un hermoso tocador blanco lleno de maquillaje y de hermosos labiales mate. Abro la siguiente puerta y es el baño, es blanco con detalles negros y plateados. -Es hermoso, no debiste hacer tanto, igual es solo por un tiempo. -Ya te dije que haré todo lo posible por que estés cómoda, igual todo fue mi culpa-lo miro fijamente mientras me dejo llevar por sus hermosos ojos grises -estaré en el gimnasio. Se marcha dejándome sola en la habitación, voy hacia el armario y me pongo ropa deportiva. Elijo un top n***o que ajusta y realza mis pechos, además de dejar mi abdomen a la vista. Me pongo un short que se ajusta a mis piernas y por último mis zapatillas. Amarro mi cabello en una coleta alta y bajo hacia el gimnasio. Ares está dando golpes al saco de boxeo. Lleva una camisa blanca que se ajusta a su cuerpo dejando a la vista algunos tatuajes por el sudor. -¿qué haces aquí? -pregunta Ares mientras se quita la camisa. ¡Santo Dios, que cuerpo! -Yo...Pu...pues venía a entrenar un poco. -Ya te había dicho que tienes un magnifico cuerpo-ruedo los ojos y el ríe -créeme que me gusta mucho, así como a ti te gusta el mío. -Cállate-Ares se acerca a mí y me gira quedando mi espalda a su vista. Noto como baja el tirante del top y de mi sostén, me inquieto un poco al sentir corrientes eléctricas por todo mi cuerpo. Ares acaricia mi tatuaje con sus dedos, sube por mi cuello y me gira dejando su mano en mi mejilla. -Me gusta tu tatuaje, ¿me muestras los otros?
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