Las mejillas se me ponen coloradas al tenerlo tan cerca y el susurro de su voz me eriza la piel. Separo los labios con la intención de decir algo, pero no logro articular palabra. Diego sonríe y se aleja un poco. —Los coches ya llegaron. ¿Nos vamos? —dice. —C-Claro. Esa noche llegué a casa... muy confundida. No volví a ver a Ray/Jordan desde la noche en la casa de Marina. Sin embargo, no puedo sacármelo de la cabeza así como así. Cuando supe que lleva una relación no formal con ella, pensé que probablemente debería renunciar a él porque sentí celos, me sentí traicionada pues Ray jamás me habría cambiado por otra. Fui quien le brindó la paz que necesitaba, fui quien estuvo acompañándolo en sus peores momentos, nadie lo entendía tanto como yo. Debería aceptar de una vez que mi Ray se

