Parte 1 Elena no durmió esa noche. Tampoco lo hizo Lucien. Después del ataque en el bosque, regresaron a la casa por un sendero distinto, evitando las zonas donde el eco de la criatura aún parecía resonar. El símbolo que ahora ardía en el brazo de Elena no desaparecía. Lucien lo observaba con una mezcla de angustia y rabia contenida, incapaz de tocarlo sin sentir un escalofrío helado. Marina los recibió en la entrada, como si supiera que algo terrible había ocurrido. —Entren. El umbral está limpio… por ahora. Dentro, las paredes de piedra y las velas encendidas ofrecían una falsa sensación de seguridad. La abuela preparó una infusión con raíz de valeriana y hierba negra, mientras Elena se sentaba frente al fuego, la mano vendada con urgencia, como si eso pudiera frenar el poder que la

