Dejé de respirar, no podía ni siquiera pestañear hasta que finalmente estacionó el auto a un costado de un estacionamiento, apagó el motor y se bajó, dejándome completamente aturdida. Mierda, ¿Quién era este tipo? Solté mi cinturón sintiendo mi corazón latir demasiado rápido, y la puerta se abrió, Denver me ofreció la mano con la más dulces de las sonrisas, definitivamente él tenía un problema mental. Con miedo se la acepté sin saber exactamente como tratarlo, y caminé siendo prácticamente arrastrada por él hasta el restaurante. Tomamos asiento y él actuaba de manera normal, como si no hubiera tenido un raro comportamiento todo el maldito día, pasó de ser el sexy deportista a un completo maniático. Ya no lo soportaba. —Denver, ¿ocurrió algo en tu pasado que te hiciese ser de esta maner

