Los pulmones de Diego no lo soportaron, no duró ni siquiera un día de vida, me sentía destrozada, Calvin aparentaba estar tranquilo, pero sus ojos hinchados revelaban que lloraba probablemente cuando no lo veía, lo peor fue llegar a casa y ver todos los juguetes, la ropa, los pandas, todo nos recordaba a Diego. Lo peor es que a pesar de que Calvin y todos dijeran lo contrario yo era la única culpable, yo lo maté, aun sin ser consciente, le hice mucho daño, él pagó mis errores. Los días fueron muy grises, se sentían pesados, el hueco de mi corazón ardía incluso peor que cuando Calvin rompió mi corazón, él también parecía sentirse desanimado, lo peor era que ya se acercaban los juegos internacionales y Calvin no había estado jugando bien en las prácticas, así que dijo que era mejor viajar

