El lunes me sentía ansiosa por ver a Bessette, pero éste como en otras ocasiones no se presentó, sin duda seguiría en París y para colmo no tenía su número y no podía contactar con él. Pasé un día de perros. El martes me encontraba en el estudio cuando entró Gaël a la hora del almuerzo. Como en otros momentos me hallaba sola y él se aprovechó de ello. -Te he echado de menos -dijo y sonó de verdad. -¿Ah, sí? -Sí. Estaba a tres pasos de mí, podía abalanzarme sobre él y abrazarlo, pero me contuve. -Sé que dije que regresaría el lunes, pero no he podido volver antes. -Cosas que pasan -respondí yo, no tenía derecho a reprocharle ni a exigirle nada. No éramos nada -Será mejor que salgas, podría llegar alguien y... Me miró de arriba abajo, comiéndome con los ojos. -Te quiero en mi despa

