El resto de la noche trascurrió normal. El tal Vincent no volvió a parecer. Me había quedado un poco en shock, jamás imagine que fuera el dueño y amigo de Leonor. Era un descarado, pero también educado y muy apuesto. Después de bailar hasta el cansancio, estar un poco contenta y distraerme otro tanto, me marché a casa. Me quité los zapatos y me tiré directamente a la cama. El domingo me desperté con resaca y no quise levantarme de la cama. Estaba pensando si levantarme a picar algo o no cuando me interrumpió la desagradable melodía del móvil. Me levanté desganada, rebusqué en el bolso y miré la pantalla, en ella aparecía el nombre de Gaël. A buenas horas mangas verdes -pensé y lo cogí. -¿Sí? -me hice la loreta, estaba enfadada con él. Me prometió que me llamaría constantemente y ¿dónde

