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2527 Palabras

-Es mi amiga, tendrás que esconderte. -¿Cómo? –dijo desconcertado. -Que sí, que sí. Vamos Gaël, escóndete –le apremié. Él se quedó parado- Vamos Gaël, escóndete en el cuarto. El timbre volvió a sonar y yo impaciente le pregunté: -¿Es que no te vas a esconder? -Por supuesto que no, ábrele la puerta. Ambos hablábamos bajito. -¿Estás loco? ¿Y cómo te presento? Mira Lola, este es mi jefe y me lo estoy tirando. La mirada que me lanzó fue letal. Si las miradas matasen, él me habría exterminado en ese junto momento. Yo me cruce de brazos arqueando una ceja. -Ella no me conoce, no se lo digas y punto –se cruzó de brazos también él y el timbre sonó de nuevo- Venga abre de una buena vez. Puse los ojos en blanco y abrí la maldita puerta. La cara que puso Lola, cuando nos vio fue de estupef

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