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1849 Palabras

Me desperté envuelta entre las sabanas de lino gris claro y Gaël, quien suspiraba muy cerca del lóbulo de mi oreja y me hacía cosquillas. Aquello me dio a entender que permanecía dormido. Me volví muy despacio por la necesidad de ver su rostro relajado y divino. Aun dormido era guapísimo, pensé en ello cuando lo vi por primera vez, pensé también que era un engreído y un petulante de la manera en que trato conmigo y me sorprendí a mí misma al ver que era una imagen errada de la que tenía en ese momento. Gaël no era ni mucho menos creído de hecho me había confesado en una ocasión que no le gustaba su físico. ¿Cómo podía decir eso un hombre con semejante aspecto? Increíble, pero cierto. Y si hablábamos de su arrogancia, había disminuido notablemente. Abrió sus hazel cuando le pasé una man

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