Episodio 1
HANNAH
-Es solo por un año- Las peores palabras que pude escuchar de él en ese momento fueron esas. No entendía cómo podía ser tan tonto y pensar eso. -Es mucho más que eso, Eric – Le digo con los ojos rojos y la voz ronca de tanto haber llorado, después de saber la noticia. - ¿En serio no entiendes? ¿O no quieres entender?
Él me miró de la misma forma que me miraba desde hace unos meses, como si yo fuera la que estaba equivocada y no él, como si en verdad ese casamiento fuera más importante que lo que ambos teníamos en este momento. Aunque en este momento me preguntaba si en verdad teníamos algo tan importante, porque si en verdad fuera importante, él ni siquiera pensaría en hacer lo que estaba por hacer.
-Casarme con tu prima me va a abrir puertas- Me dice, y si tenía razón, le iban a abrir puertas, pero jamás se iba a poder alejar si quería que esas puertas continuaran abiertas. -Va a ser más que un casamiento de un año- Le grito ya harta de su indiferencia a cómo me hacía sentir. Sus ojos marrones se abrieron de sorpresa, pero inmediatamente se relajó como hacía siempre. – Los casamientos en mi familia son para siempre ¿No lo entiendes? ¿Por qué crees que mi madre jamás se separó después de todas las infidelidades de mi padre? Nadie, jamás va a poder divorciarte de ella porque antes de la boda te hacen firmar un maldito papel para que renuncies al divorcio.
Los ojos de él se abrieron otra vez de sorpresa, pero esta vez no se relajó porque en ese momento descubrió que tan hundido iba a estar si en realidad seguía con esto. Se estiró los cabellos rubios con su mano como cuando estaba nervioso.
Él y yo nos conocimos en la preparatoria, él había venido de intercambio de Italia y todas las chicas estaban detrás de él. ¿Y quién no? Aunque sus ojos eran demasiado comunes en comparación con los demás chicos. Él era el más lindo de toda la preparatoria, con sus cabellos rubios y su tez blanca. Pero lo que más nos atraía a las chicas era su buen trabajado cuerpo. Sin embargo, él ni siquiera nos miraba a ninguna, hasta que un día una de las profesoras decidió ponernos en grupos para hacer un trabajo y nos tocó juntos. Desde ese momento siempre permanecimos juntos, terminamos la preparatoria juntos y empezamos la universidad juntos. Lo que no pudimos hacer es terminarla juntos porque yo me había atrasado por una enfermedad que tuve y aún me faltaba un año para terminar, pero él ya había terminado.
¿Éramos simples amigos? No, ya que nos habíamos besado un par de veces cuando estábamos borrachos y ambos sabíamos que sentíamos algo el uno por el otro. No obstante, jamás habíamos dado un paso a algo serio por todos los miedos que nos había metido nuestras familias por las cosas serias. Ambos veníamos de familias disfuncionales y ninguno de los dos estábamos preparados para nada que implicara lealtad.
Nuestra familia nos había jodido tanto que nos habíamos jurado que jamás íbamos a tener hijos y mucho menos casarnos para que no pasáramos lo mismo que nuestros padres pasaron y para que nuestros hijos no pasaran lo que nosotros pasamos. Pero toda promesa se fue al caño cuando mi prima apareció en escena. Ella lo vio y se obsesionó con él. Esa bruja de cabellos rubios teñidos y ojos celestes había puesto los ojos en él simplemente porque él era importante para mí y ella necesitaba sacármelo por eso.
-Ella ha dicho que va a ser por un simple año- Yo me río de él y veo cómo le molesta, aún no entiende que en mi familia no se puede confiar. -Entonces hazlo- Le digo cansada de todo esto. Había perdido a mi amigo desde el día que mi prima fijó sus ojos en él meses atrás, ya no había nada más que hacer y no me importaba porque ya me había preparado para esto. -Yo también lo haré, así sabrás lo que se siente que te rompan una promesa.
Salí corriendo de su departamento porque no podía más, no quería que me viera llorando. Había llegado a ese lugar con la esperanza de hacerlo cambiar de opinión. Pero no había nada más que pudiera hacer, él se casaría mañana y todo lo que yo había sentido por él iba a morir hoy. Y la mejor forma de olvidarme de él era ir a beber con mi mejor amiga.
Cuando llegué al departamento que mi hermano y yo compartíamos, me fui directamente a mi habitación y busqué la ropa más sexy que encontré. Esta noche me iba a olvidar de todos los malditos hombres de mi vida. Empezando por mi papá, el hombre que supuestamente estaba para protegernos y querernos y lo único que hacía era hacernos sufrir todos los días de nuestra existencia. Después está el idiota de mi hermano que aunque me amaba y protegía siempre estaba ahí para celarme con todos los muchachos que aparecían. Jamás nadie se pudo acercar a mí por miedo a que él les hiciera algo. Pero bueno, en un punto tenía razón en alejar a todos, así nadie me lastimaba como el idiota de Eric.
A lo que me lleva al idiota más importante de mi lista de hombres, mi amigo, el que en menos de veinticuatro horas se iba a casar con la fastidiosa de mi prima, la muñeca de plástico de la familia, para poder ascender en la escala empresarial. Lo que él no sabía era que le estaba vendiendo el alma al diablo y no se daba cuenta o mejor dicho no se quería dar cuenta. Y yo ya no lo iba a tratar de salvar en lo que él se había metido solito.
Antes de bañarme llamé a mi mejor amiga y le dije a dónde íbamos a ir. Lo bueno de tener a Cloe como mejor amiga era que siempre estaba dispuesta a salir donde sea y siempre estaba para mí. Cuando terminé con la llamada me fui a bañar. Desde esta noche dejaría de ser la niña bien y haría todo lo que se me diera la gana. Me importaba una mierda a quien no le gustara.
Me miré en el espejo y vi a una persona diferente. La chica que se reflejaba en el cristal tenía los ojos rojos y la piel pálida. Me acordé de la primera vez que Eric y yo nos besamos. Fue en una fiesta, y ambos estábamos borrachos. Pero en ese momento, sentí algo real. Algo que me hizo creer que podríamos tener algo más que una amistad. Recuerdo el sabor a cerveza en sus labios y la forma en que me miró después, como si hubiera descubierto un secreto.
Me senté en la cama y comencé a maquillarme, tratando de cubrir las ojeras y la tristeza que se reflejaba en mi rostro. Mientras me aplicaba el lápiz de ojos, pensé en todas las veces que Eric y yo habíamos hablado sobre nuestro futuro. Habíamos hecho planes para estudiar juntos, para viajar y para construir una vida juntos. Pero nunca nos atrevimos a dar el paso.
Me puse de pie y me miré en el espejo de cuerpo entero. Me había puesto un vestido n***o ajustado y unos tacones altos. Me sentí sexy y poderosa, lista para salir y olvidarme de Eric y su boda. Pero en el fondo, sabía que era una mentira. No podía olvidarme de él tan fácilmente.
Salí de mi habitación y me dirigí a la cocina para buscar algo de beber antes de que llegara Cloe. Mientras esperaba, me acordé de la forma en que Eric me había mirado cuando le dije que me casaría con otro hombre si él se casaba con mi prima. Me había mirado con sorpresa y curiosidad, como si no entendiera por qué estaba tan enfadada.
"¿Por qué te importa tanto?", me había preguntado.
"Porque te conozco", le había respondido. "Y sé que esto no es lo que quieres".
Pero él no me había creído. Y ahora, se iba a casar con mi prima y yo iba a tener que seguir adelante con mi vida.