NATHANAEL Lo que le dije a Hannah era verdad, Estaba completamente a sus pies y no me importaba en lo absoluto y mucho menos ahora que la tenía contra mí, mi cuerpo pegado al suyo por la fuerza que había puesto para atraerla hacia mí. No pensaba en venir a su empresa, pero algo en mí había enfurecido cuando no la encontré en el comedor desayunando como tendría que ser y no entendía como el simple hecho de no encontrarla donde correspondía, me podía enfurecer tanto, pero lo hacía. Todo lo que ella hacía me llevaba al límite, no solo en el enojo sino también cuando se trataba del maldito sexo. Ella me llevaba al límite sin siquiera hacer nada y no podía negar que cuando se trataba de su coño apretado envolviendo mi erección no me quejaba, pero en estos momentos donde ambos estábamos enoja

