POV HANNAH Sabía que mi padre no me quería. Pero una cosa era la indiferencia, y otra muy distinta, venderme como si fuera una moneda de cambio por algo que ni siquiera le pertenecía. Era su hija. La que debía proteger. La que se suponía debía ser su orgullo, no su sacrificio. Respiré hondo, intentando mantenerme en pie mientras la rabia me atravesaba, habia decidido encerrarme en la habitación de Natha, necesitaba pensar para saber cuál iba a ser mi siguiente movimiento. Tomé el celular con manos temblorosas y marqué su número. No quería hacer esa llamada, pero era necesaria. Necesitaba enfrentarlo, entender por qué yo siempre había sido tan poca cosa para él. —Padre —dije en cuanto atendió. —¿Qué quieres? —su voz, seca, impersonal, como si yo fuera una desconocida. —Nada —respon

