Una nueva vida

1412 Palabras
Dos meses después. Dante se encuentra viviendo en Francia, allí ha luchado en iniciar una nueva vida, al igual que un nuevo nombre trata de cubrir el pasado oscuro de su familia. Allí su vida es muy tranquila, aunque en ocasiones despierta pensando que aún continúa en aquella vida escandalosa de entregas de mercancías y huidas de las autoridades; despertando bañado en sudor. En cuanto a Enzo, se encuentra triste y solo, a pesar de todos sus esbirros, no tiene con quien entablar una simple charla; él se ha convertido más despiadado, ya no le da plazo a aquellas personas que le deben, tan sólo ordena liquidarlos y ya. La dicha no le dura mucho a Enzo, ya que llegó hasta Estados Unidos, más preciso a los oídos de Lorenzo, el hijo mayor de los Tabares que sus padres fueron liquidados por la familia Amato. Él es un hombre que a sus veintisiete años no ha sabido que es trabajar. Lorenzo toma todo el dinero posible de sus negocios y decide regresar a Italia en búsqueda de venganza. Al llegar a Italia contrata una cantidad exagerada de hombres; el dinero hace que lo que pretende hacer sea demasiado fácil. Los padres de Lorenzo le dieron una vida cómoda y llena de negocios, todo para que no le hiciera nada falta. Los hombres que trabajan para Lorenzo hacen exhaustivas investigaciones de como y donde se mueve Enzo, todo para buscar su punto débil. Enzo se encuentra en uno de sus casinos favoritos, como de costumbre luego de que Dante se marchara, él se encuentra rodeado por mujeres y pasado de tragos. Se desata una fuerte balacera por parte de Lorenzo y sus hombres, las personas que no tienen asuntos que ver en aquella guerra salen huyendo lo más antes posible. Enzo saca sus dos pistolas colocándolas sobre la mesa al lado de una botella de whisky. Sabe que nadie podrá lograr llegar hasta donde él se encuentra; por más preparados que estaban los hombres que lo cuidaban Lorenzo logra dominar esta batalla, ya que los hombres que lo acompañan son expertos mercenarios. Lorenzo ignora los peligros que allí puede encontrar, en su mente solo hay una cosa por la cual no se tendrá ante nada, sí, conseguir vengar a sus padres. Enzo se da cuenta que ya es demasiado tarde y frente a él se encuentran sus enemigos. —Te equivocaste de familia maldito viejo —dice Lorenzo mientras le apuntas con su pistola. —No, has sido tú quien se ha equivocado de día en venir a buscarme —responde Enzo mientras toma sus pistolas y se lanza al suelo abriendo fuego contra Lorenzo. Lorenzo recibe un par de disparos en su estómago, al igual que logra acabar con unos cuantos hombres. Las balas en sus proveedores se agotan con cada disparo que hace, Enzo queda completamente desarmado y a Merced de un hombre lleno de rencor y sediento de venganza. Lorenzo ordena a sus hombres que detengan el fuego, él es quien quiere acabar con la vida de la persona que se atrevió a meterse con su familia. Enzo es colocado de rodillas y con los brazos atrás frente a Lorenzo quien se encuentra muy mal herido. —Hasta nunca más. —Lorenzo apunta con su pistola directo a la cabeza de su enemigo—. Antes de acabar contigo te aseguro que no voy a descansar hasta encontrar a tu hijo y recibirá el castigo de mi pistola. Una ráfaga de disparos rompe el silencio cayendo el padre y jefe de la mafia para siempre. Lorenzo ordena desaparecer el cuerpo al igual que decide tomar todas las propiedades que ha dejado el difunto rey de la mafia. Mientras tanto, Dante se encuentra disfrutando un café, aún lucha con los recuerdos de su pasado; estando allí su teléfono móvil suena, baja la mirada y se da cuenta que se trata de Stefano, duda en contestar, pero termina haciéndolo porque confía en él. —Hola viejo amigo —responde muy tranquilo. —Hola Dante, lamento ser yo quien tenga que darte tan malas noticias, pero tu padre fue acorralado y vilmente asesinado por el hijo de los viejos Tabares —aquellas palabras dejan a Dante completamente sorprendido. Dante se pone en pie, luego de unos cuantos pasos mientras trata de digerir lo sucedido; a pesar de las cosas que hizo su papá, aún lo amaba por ser su padre, aquella familia había acabado con su mamá, ahora con aquella persona que lo crio como un hijo. —¿Cuántos hombres han quedado? —pregunta mientras se dirige al hotel para recoger sus cosas. —Solo un tercio, pero todos saben de nuestra reputación, al igual que contamos con suficiente dinero y muy pronto podremos tener la cantidad de hombres que desees —aquellas palabras son música para los oídos de Dante. —¿De esa mugrosa familia solo queda aquel imbécil que se atrevió a tocar a mi padre, o hay alguien más?, a diferencia de papá no me gusta dejar cabos sueltos así que vamos a acabar hasta con sus mascotas —Afirma lleno de enojo. —No señor, aparte de él hay una mujer, me tomé el atrevimiento de hacer investigación, tal como se que a usted le gustaría, ella se encuentra en España, aún no sé su nombre con el que reside allí, pero no nos detendremos hasta encontrarla. —Dante esboza una temerosa sonrisa. —Muy buen trabajo Stefano, prepara todo en Italia y toma cartas en el asunto para que el imbécil no se apodere de todas nuestras propiedades, le vamos a enseñar quién es el que manda y como nos debe respetar —Stefano era la mano derecha desde que inició en aquella vida que lo indujo su padre. —Me alegra mucho escucharlo hablar de esa manera, los días de su ausencia fueron muy duros para su padre, a pesar de que no pronunciaba palabra alguna siempre mostraba en su cara lo mucho que le dolía su ausencia, además de ser mi amigo le juro mi lealtad hasta la hora de mi muerte —Dante se alegra al escuchar aquellas palabras. —Envía a un par de los mejores hombres que tengas a España, allí nos encontraremos, diles que vayan bien preparados, porque no sabemos con que sorpresita nos vayamos a encontrar; estaremos en contacto apenas me encuentre en España, mientras tanto no se confíe ni un solo segundo Dante termina la llamada y de inmediato sale directo al aeropuerto queriendo llegar ansiosamente a España. Luego de unas cuantas horas él se encuentra allí, siguiendo las indicaciones que le brindó Stefano. Por el momento se dirige a un hotel, desde allí podrá dirigir y manejar bien la situación; luego de ubicarse en una excelente habitación decide salir a disfrutar de un almuerzo, luego encontrarse con los hombres que le ha enviado Stefano para dar inicio a la cacería. Yendo de camino al restaurante él camina distraído, ya que se encuentra pensando en las cosas que vivió junto a su papá, por supuesto no todo fue malo, pero lo que más lamenta fue la manera en que se despidió de él. Dante se estrella de frente con una mujer quien también viene distraída con la mirada fija en su teléfono móvil, de inmediato Dante levanta la mirada dándose en ella, lo primero que quería hacer era reclamarle por haber sido descuidada y haberse estrellado con él. Pero al ver su espléndido cuerpo él se detiene, levanta su mirada hasta el rostro de aquella mujer quedando impactado al ver su belleza, sus ojos color verde jade, resaltan ante su cabello corto, crespo y rubio. —Lo lamento mucho señor, me encontraba distraída con el móvil —mientras que ella se excusa y no desaprovecha la oportunidad en detallar su bello rostro. —Pierda cuidado, el culpable he sido yo, estaba distraído y no me fijé por dónde caminaba, ¿se encuentra bien? —a pesar del enojo con el que él se encuentra trata de ser lo más atento posible con ella. —Si, hasta pronto señor y que tenga un buen día —se despide ella y continúa con su camino. Aquel incidente con esa hermosa mujer Dante queda completamente sorprendido, mientras ella se aleja él no puede quitarle su mirada, al cabo de unos cuantos pasos que ella dió, ella se da vuelta y voltea su cuerpo, conectando sus miradas queriendo haber entablado una conversación.
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